La carrera por alimentar al ganado, a las mascotas, y a la gente con insectos

Las granjas de insectos se están diseminando por Canadá para producir una fuente de alimento en masa que podría llenar el número creciente de barrigas rugientes del mundo sin tener que cobrarle impuestos al medio ambiente.

Para Jarrod Goldin, un informe sobre insectos comestibles cuatro años atrás, tuvo el impacto de cambio de perspectiva equivalente a cuando Neil Armstrong puso un pie por primera vez en la luna.

Un documento de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas (ONU) del 2013 sugería que el comer bichos –saltamontes, gusanos de harina, y larvas de la mosca del soldado negro- podría llenar el número creciente de barrigas rugientes del mundo, sin tener que cobrar impuestos al ya estresado medioambiente.

Pero no fue sino hasta ver un episodio del popular reality show de los EEUU llamado Shark Tank, que Goldin (un quiropráctico de Richmond Ontario) pudo darse cuenta de cuán bien posicionado estaba para asumir la tarea de llevar a los insectos al mercado.

Durante el episodio, que salió al aire cerca de cuando leyó el informe de la FAO, un contendiente, que hizo barras de proteína proveniente de saltamontes, obtuvo el respaldo de una de las celebridades inversionistas del programa.

Fue el momento “a ha” de Goldin. Sus hermanos ya criaban bichos para su negocio de alimentación de reptiles, por lo que los llamó para hacerles una propuesta: “¿Por qué no levantamos algo de dinero y empezamos la primera granja en Norteamérica de insectos para estándares de alimentación humanos?”

No hace mucho, la crianza de insectos ocupaba la tierra de lo peculiar o hasta quizás de lo sombrío, dado el fraude tipo esquema Ponzi de US$1.000 millones por parte del grupo Yilishen Tianxi de China, que engañó a más de un millón de inversionistas durante un período de ocho años hasta su colapso en el 2007. traducido por agriculturers.com. El grupo prometía a los granjeros un 30 por ciento de retorno por las hormigas que cultivaban, supuestamente para hacer un polvo de hormigas como panacea para las enfermedades.

Ahora muchos emprendimientos en Canadá, EEUU, Europa, Sudáfrica, China, y Malasia, están compitiendo para producir sosteniblemente los grandes volúmenes necesarios para generar ganancias reales a partir de la venta de insectos como alimento para ganado, peces y personas.

“Hay mucho interés y mucha gente que está invirtiendo millones sino miles de millones de dólares en estos esfuerzos”

Darren Goldin mirando a través de un condominio de saltamontes en la granja de Entomo. La operación se lleva a cabo por medio de tres graneros de 20.000 pies cuadrados, antiguamente utilizados para pollos cerca de Peterborough, Ontario. Andrew Nguyen/National Post

“Hay mucho interés y mucha gente que está invirtiendo millones sino miles de millones de dólares en estos esfuerzos”, aseguró Dominique Bureau, una profesora de la Universidad de Guelph que se especializa en la nutrición de peces.

Uno de tales emprendimientos está siendo llevado a cabo por los hermanos Goldin, quienes establecieron el 2014 las granjas Next Millenium y empezaron a criar saltamontes en un depósito de 5.000 pies cuadrados en Campbellford, Ontario. Aquella instalación pronto quedó pequeña , por lo que se cambiaron a su ubicación actual –tres graneros usados anteriormente para la crianza de pollos, cada uno de 20.000 pies cuadrados, en Norwood, Ontario, cerca de Peterborough- y cambiaron el nombre del negocio a Entomo Farms.

El atractivo de la crianza de insectos reside en su promesa de resolver una serie de dificultades ecológicas como hacer volver a la cadena de alimentos alimento desechado que cuesta miles de millones de dólares, al hacer que los insectos los consuman para luego volverse una fuente de alimento ellos mismos.

Los investigadores también ven a la proteína de insectos como una alternativa para la alimentación parcial de peces de piscifactoría ya que las reservas de peces salvajes usados para producir harina de pescado están disminuyendo rápidamente.

Que los insectos usan mucho menos agua (y espacio) que las vacas y que son más eficientes en convertir su alimento en masa corporal, son más razones por las cuales los ambientalistas y emprendedores, que están buscando márgenes de ganancia saludables, están viendo favorablemente a la crianza de insectos. Un informe de Investigación y mercados del 2017 estima que el nuevo sector acumulará más de US$1.070 millones en retornos para el 2022.

La promesa está allí, pero el progreso es lento. Por ejemplo, Enterra Feed Corp. de Langley, que se formalizó como empresa el 2007, sólo recientemente consiguió la aprobación necesaria del gobierno de Canadá para vender larvas de la mosca del soldado negro como ingrediente alimenticio para peces y pollos de engorde. traducido por agriculturers.com. La aprobación de los EEUU para vender las larvas como ingrediente alimenticio se produjo el año pasado.

La mosca del soldado negro. Enterra Food Corp. en Langley, Columbia Británica, obtuvo recientemente la aprobación para vender las larvas de las moscas como alimento para peces y engorda de pollos.

“Pasamos los primeros dos años evaluando diferentes especies de insectos, cómo criarlos y cosas por el estilo; estuvimos durante un tiempo en investigación y desarrollo, y abrimos una planta demostrativa el 2012”, dijo Victoria Leung, gerente de marketing y operaciones de Enterra, que abrió una instalación comercial el 2014.

La empresa avalúa su propiedad intelectual en el rango entre los US$50 millones a US$60 millones, aseguró Keith Driver, vicepresidente ejecutivo. “Por suerte no tuvimos que gastar ni la mitad de eso”.

Enterra mantiene cerca de mil millones de moscas o larvas a cada momento en sus instalaciones en Langley, aunque no divulgan cuanto producto sale a partir de eso.

“Aunque ahora mismo, yo diría que estamos produciendo niveles comerciales de producto en esta etapa, y estamos buscando aumentar a cientos de toneladas por mes en nuestra próxima instalación”, aseguró Driver.

Alimentar a los insectos fue uno de los más grandes desafíos de Enterra. Las larvas de la mosca pueden crecer a partir de residuos orgánicos, pero algunos contaminantes como las dioxinas y metales pesados pueden hacerse camino hacia los insectos y acumularse en sus sistemas generando el riesgo de transmitirse al resto de la cadena alimentaria.

“Podríamos mostrarte una lista de cosas que han aparecido inesperadamente y que hemos tenido que descartar”, dijo Driver.

La empresa ha introducido rigurosos protocolos de detección para sus fuentes de alimentos y además se ha cambiado a alimentos de mayor calidad para que haya una consistencia entre la producción y el producto final.

Junto con conseguir residuos orgánicos de lugares como tiendas de comestibles, Enterra también se abastece de granos de destilería y residuos del procesamiento de granos, desde la agricultura y las procesadoras de alimentos.

La empresa empezó el papeleo para conseguir la aprobación para vender insectos como alimento para peces y ganado hace cinco años atrás, bastante antes de que se construyera la planta.

De acuerdo a un portavoz de la Agencia de Inspección de Alimentos de Canadá (CFIA), las empresas tienen que demostrar varias cosas para obtener la aprobación: deben identificar cualquier peligro en el sistema de producción y mitigarlos, deben probar que el alimento producido sirve a un propósito, y finalmente, demostrar que los animales alimentados con el producto se desarrollan tan bien como con la dieta tradicional.

Ahora que Enterra tiene a mano información de pruebas en terreno, además de los sistemas de detección en su lugar y ha asegurado las fuentes apropiadas de alimentos, la aprobación para futuras plantas en Canadá –dos de las cuales están en desarrollo- no debieran tomar mucho tiempo.

Para la formulación de alimento de mascotas a partir de insectos, no se requiere de un proceso de aprobación como el anterior.

“No regulamos el alimento de mascotas de esa forma en Canadá”, aseguró David Johnson, jefe de formulación de perfiles de riesgo de la CFIA.

En la granja de Entomo de Goldin, donde crían saltamontes y gusanos de harina para alimentación de mascotas y personas, conseguir el permiso del gobierno para vender saltamontes para consumo humano, fue mucho más simple.

Foto3
Entomo Farms cría gusanos de harina, así como también saltamontes, como alimento para mascotas y personas. Handout

Eso porque la legislación de seguridad alimentaria federal permite la presencia de insectos en la comida como un producto secundario del procesamiento de los alimentos, y los hermanos además estaban alimentando ya a sus insectos con una mezcla de granos similar a la que le dan a los pollos.

Midgard Insect Farm Inc. del valle de Annapolis, Nova Scotia, también vende bichos para los fabricantes de alimento para mascotas como Dane Creek Capital Corp., quienes adquirieron el 48 por ciento de las acciones de la empresa en el 2016.

Dane Creek, de Mississauga, Ontario, produce en su instalación de Nova Scotia, alimentos sostenibles de mascotas bajo la marca Dockside, dándole a Midgard un mercado seguro mientras escala.

La operación de Hillier incluye dos instalaciones –la primera en Windsor y una nueva en Truro- y además está desarrollando su propia línea de golosinas.

“No estamos revelando cifras de producción por ahora”, aseguró, pero espera que el número de empleados se duplique a 14 en 18 meses.

Goldin dijo que Entomo actualmente tiene la capacidad para producir aproximadamente 13,5 toneladas de insectos crudos por mes, aunque todavía no produce a máxima capacidad.

La cantidad es aproximadamente equivalente a 30.000 bolsas de 113 gramos de saltamontes en polvo, los que la empresa vende por US$12,38 en su sitio web.

Saltamontes en la granja de Entomo. Andrew Nguyen/National Post

Entomo está a punto de alcanzar su punto de equilibrio financiero, aseguró Goldin, pero el foco está en el crecimiento. traducido por agriculturers.com. Está en el proceso de conseguir dos graneros más y conversar con firmas de inversión de capital de riesgo e inversionistas estratégicos, para financiar el escalamiento.

“Estamos buscando replicar el negocio, y operar desde la costa oeste de Canadá a ciertas partes de los EEUU, México, Costa Rica, República Dominicana” afirma Goldin. “Queremos ser la empresa de insectos más grande del mundo”.

Pero ser la más grande no es garantía de éxito. La proteína de insectos enfrenta una dura competencia en el mercado de alimentos para la acuacultura con otras formas alternativas de proteína que se hallan en desarrollo, como aislados de proteína y biomasa microbiana. Y muchos aseguran de que los beneficios nutricionales requieren de más investigación.

“Es un ingrediente (para alimentos) bueno, sin embargo, para mí no es algo de lo que escribiría a casa” afirma Guelph.

Brad Hicks, un socio de Taplow Ventures, que fabrica alimento para mascotas y para acuacultura, aseguró de que la proteína de insectos es ahora un “producto novedoso”, pero que es prometedor como materia prima en el futuro.

“Es un ingrediente (para alimentos) bueno, sin embargo, para mí no es algo de lo que escribiría a casa” afirma Guelph.

Una ensalada de saltamontes preparada en Entomo Farms. ¿Podrán los consumidores canadienses superar el “factor de asco” de comer insectos? Algunos expertos argumentan que no. Andrew Nguyen/National Post

A comienzos de este año, Taplow Ventures empezó a promocionar un producto alimenticio para mascotas que usa ingredientes insectiles de Enterra. Los oficiales de la empresa estaban preocupados de que el ingrediente representara un vuelco para los consumidores, pero finalmente hallaron que no afectaba a las ventas.

La empresa también incluye a insectos como ingrediente en alimentos especiales para peces y pollos. El alimento actualmente es muy caro para operaciones de pollos a gran escala, pero los pequeños productores de pollo están dispuestos a pagar el precio extra, aseguró Hicks.

Algunos economistas como John Cranfield, jefe del departamento de Economía de Alimentos, Agricultura y Recursos de la Universidad de Guelph, y Sylvain Charlebois, decano de la Escuela de Negocios Rowe de la Universidad de Dalhousie, dicen que el factor del “asco” por la proteína de insectos, probablemente la relegará a mercados de nicho por un largo tiempo aún.

Charlebois predice que la aceptación a gran escala vendrá primero de lugares como Europa, donde el cambio a dietas veganas va tomando fuerza, y oriente, donde algunas culturas ya incluyen insectos en sus dietas.

No obstante, Goldin sostiene que la aceptación de los consumidores en Canadá se producirá más bien pronto.

Recientemente, Entomo negoció un acuerdo para lanzar un producto bajo la marca President’s Choice, que será distribuido a 300 locales de Loblaw. Las procesadoras de alimentos a las que comenzaron a vender harina de saltamontes tres años atrás, están prosperando. Y este año, luego de que los restaurants de Ontario sumaran saltamontes en sus menús para el día de la Tierra, desde entonces no los han retirado.

“Tenemos solo demanda creciente desde muchos sectores”, dijo Goldin.

traducido por agriculturers.com.

FUENTE

Deja un comentario