La amenza de los pesticidas sistemicos

La amenza de los pesticidas sistemicosBarcelona. Los denominados pesticidas sistémicos -diseñados para ser absorbidos por toda la planta tratada- son muy probablemente los responsables del colapso sufrido por las colonias de abejas de la miel en los últimos 20 años, así como del impacto sobre otros invertebrados beneficiosos como lombrices o mariposas, según un estudio científico internacional publicado esta semana en Londres.

El Equipo de Trabajo Especial sobre los Pesticidas Sistémicos, avalados por el Worlwide Integrated Assessment (WIA), ha denunciado el uso de pesticidas diseñados para ser absorbidos por las plantas, ya que son “unas neurotoxinas potentes y persistentes cuyo uso está aumentando y afectando a especies y entornos” según el estudio.

Estas sustancias se encuentran en el suelo, el agua y el aire, asevera, ya que los pesticidas se aplican a gran escala en el suelo de cultivo pero también se utilizan en el control de plagas urbanas, la conservación de las maderas o la aplicación en animales de compañía.

“La combinación de la persistencia en meses o años y la alta solubilidad de estos pesticidas aumentan su potencial de acumulación” y por eso las zonas afectadas se extienden cada vez más, desde suelos agrícolas a humedales, estuarios y ecosistemas costeros.

Además las vías de transmisión afectan a los animales, como sucede con el polvo generado al arar o la dispersión de polen que obliga a las abejas al contacto directo con la neurotoxina, “que afectará a su longevidad, fecundidad y resistencia”.

A través de una revisión de más de 800 artículos científicos y 150 estudios de efectos directos, los especialistas concluyen que pesticidas como Neonicotinoid, Clotianidina y Fipronil interrumpen la transmisión neuronal en el sistema nervioso central de los organismos invertebrados y causan así la muerte directa.

Sin embargo pueden llegar a afectar a vertebrados, como aves que puedan ingerir semillas contaminadas o peces que naden en aguas con neurotoxinas filtradas, con lo que deterioran su función inmune y reducen el crecimiento o el éxito reproductivo.

Los efectos indirectos son “raramente considerados en los procesos de evaluación”, pero “la supervivencia a corto plazo no es un indicador importante del estado de los ecosistemas a largo plazo” advierten los científicos.

Así, los autores sugieren a los organismos reguladores que consideren “la aplicación de los principios de prevención y precaución” pero insistiendo en la necesidad de “educar” a agricultores y otros profesionales sobre los productos que manejan.

El Doctor Jean-Marc Bonmatin del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, uno de los autores del WIA ha asegurado en un comunicado que “estamos siendo testigos de una amenaza para la productividad y la salud de nuestro entorno natural”.

“Lejos de protegerlos, se está poniendo en peligro a los polinizadores y a los controladores naturales de plagas”, advierte.

Una nueva familia de productos

A diferencia de otros pesticidas que permanecen en la superficie de follaje tratado, los pesticidas sistémicos son absorbidos por la planta y extienden a todos sus tejidos (hojas, flores, raíces y tallos, así como polen y néctar).

Los pesticidas sistémicos más comunes en la actualidad son los neonicotinoides y el fipronil, comercializados desde mediados de los años 1990. Este tipo de insecticidas afectan la capacidad de procesamiento de información de diversos invertebrados, lo que afecta sus vías nerviosas específicas (diferentes de los vertebrados).

Estos insecticidas sistémicos se han convertido en el grupo más extendido de insecticidas a nivel mundial, con una cuota de mercado actualmente se estima en alrededor del 40% del mercado mundial. Compuestos comunes incluyen acetamiprid, clotianidina, imidacloprid dinotefuran, nitenpyram, nitiazina, tiacloprid, tiametoxam y fipronil, con unas ventas globales de más de 2.630 millones de dólares anuales.

Los neonicotinoides son tóxicos para diversos tipos de insectos incluso a dosis muy bajas. Tienen una alta persistencia en el suelo y el agua, permaneciendo sobre el terreno durante meses en promedio, y esto se traduce en una exposición sostenida y crónica de los organismos no objetivo, como los invertebrados. Debido a que son relativamente solubles en agua, que se escapan en los hábitats acuáticos fácilmente. La creciente preocupación acerca de su conexión con el desorden del colapso de colonias de abejas ha dado lugar a restricciones a su uso en los países de la UE. La preocupación por su impacto en otras especies no objetivo, incluyendo las aves, ha ido creciendo en los últimos cinco años, destacan los autores del estudio.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20140624/54410333872/los-pesticidas-sistemicos-atacan-a-las-especies-beneficiosas-para-el-medio.html#ixzz383sSYxWo

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