¿ Fruta fresca ? ¡ compruébalo !

Nuestras abuelas se sabían de memoria estos trucos, para saber cuál es el mejor melón o cómo detectar las peras más dulces. En unos minutos, podés elegir la mejor fruta para llevar a casa.

Lo primero que hay que saber es que hay frutas que siguen madurando una vez se arrancaron del árbol, mientras otras detienen el proceso. Entre las primeras se encuentran las bananas y las manzanas, mientras las frutillas son todo lo opuesto. Si están verdes en la verdulería, seguirán estándolo en casa.

La fruta en su punto de maduración correcto es más dulce y sabrosa, aunque también puede engordar más, porque contiene fructosa, que no es otra cosa que su azúcar natural, que se acumula y se convierte en grasa. Por el contrario, la verde tiene más clorofila, lo que contribuye a mantener los nutrientes y vitaminas.

Algo parecido ocurre desde el punto de vista de la digestión: los frutos maduros son de entrada mejores para nuestro estómago, pero son susceptibles de provocar problemas si fermentan en el estómago. Los verdes, por su parte, cuestan más de digerir.

Estos son algunos consejos para distinguir cuándo están maduros diversos frutos de consumo habitual.

Palta

Es uno de los frutos más incomibles cuando está verde; pero tampoco nos gusta si está pasado. Un truco para saber su punto es elegir aquellas que tienen la piel oscura, pero a veces falla. Es más fiable arrancar el tallo y mirar en el hueco que deja: el verde intenso indica que está verde; el marrón que es mejor no comprarlo. Si el tono es entre amarillento verde pálido, está para llevárselo.

Si nos equivocamos y está demasiado verde, se puede envolver en papel y dejarlo en el mismo canasto que las bananas y las manzanas. El etileno que suelta -una hormona que contribuye a la maduración de las frutas- la pondrá a punto en unos pocos días. En caso de “emergencia”, es decir que queremos hacer guacamole hoy mismo y no encontramos paltas maduras, un consejo de experto: ponerlos en el horno a 100 grados unos diez minutos.

Frutillas

No hay que llevárselas verdes a casa, porque pasarán de ese estado a directamente pudrirse, ya que no maduran una vez fuera de la planta. Pero tampoco hay que optar por las que ofrezcan un aspecto demasiado blando o de un color más rojo muy oscuro.

Naranja

Si se agarra una naranja y da la sensación de pesar poco, mejor no llevarla. Otro indicador es la piel, que debe ser fuerte y de un color naranja vivo; cuando es más amarilla es que fue recolectada demasiado pronto. Si parece a cuero, es que ya lleva mucho tiempo cosechada. La cuestión del peso puede aplicarse también a los limones y las limas, pero éstos deben ceder cuando se presionan. Si están demasiado duros no están buenos.

Durazno

Si notamos su aroma antes de verlo es que está para comer. Debe estar firme, pero notarse que cede ligeramente al apretar.

 

Melón

Ese mismo truco sirve para el melón. Si cede un poco, está en su punto. Si se hunde demasiado, es sólo apto para quienes lo prefieren muy maduro. Es otra de esas frutas que debe dar la impresión que pesa mucho para su tamaño.

 

Pera

Si la parte superior aparece ligeramente blanda, es que está madura, lo que también puede detectarse por el tacto. Si está muy rígida suele ser poco sabrosa. Se puede comprar aún verde, porque madura en casa en poco tiempo.

Ananá

Hay muchas teorías acerca de la forma de elegir el ideal. Hay quien dice que si notás su olor antes de verlo es que está bueno. Otros prefieren tirar de una de sus hojas para ver si se suelta con facilidad, signo de madurez. Aunque se vea de color verde, si se presiona un poco la superficie y se hunde algo, pero no excesivamente, es cuando hay que comerlo. Si al cortarlo cruje, mejor dejarlo, porque es una de esas frutas que no madura una vez arrancada, así que no hay que esperar que lo haga en casa.

Banana

Es del tipo de frutos que maduran una vez arrancados de la planta y, por eso, se recolectan muy verdes. Suelen almacenarse y se someten a un tratamiento de etileno, que imita el proceso natural de maduración, ya que estimula una hormona de la planta que pone en marcha su crecimiento y desarrollo. Es más dulce cuando la piel es amarilla con pizcas negras y al pelarla la carne está tersa. Si no querés que se estropee cuando las vas a tener varios días en casa, mejor compralas cuando estén un poco verdes por fuera. Desmintiendo la creencia popular, los bananas pueden guardarse en la heladera: aunque la piel se pone fea y negra, no afecta a su interior.

Sandía

Para la sandía funciona el oído. Hay que golpearla con los nudillos y, si está a punto para comer, emitirá un sonido como a hueco. Cuanto más profundo sea el ruido, mejor. El sonido depende de la cantidad de líquido que contiene; cuanto más agudo es el sonido, más líquido tiene. Otra cosa para observar es el color de la carne que está entre la piel verde y lo rojo. El tono amarillento indica madurez.

Cerezas

Si el rojo es muy brillante, posiblemente no estén para comer; su color ideal es el borgoña, pero no muy oscuro y tirando a morado, que indica exceso de madurez. La piel debe ser firme y no estar dañada y dar la sensación de que es tan tersa que va a estallar.

Kiwi

Puede comprarse verde, ya que madurará. Pero no en la heladera, claro. Si los tocás y están demasiado duros son imposibles de comer, tienen que ceder un poco al presionarlos con el dedo.

Mango

La nariz juega su papel en la elección del mango, una de esas frutas incomibles cuando no está madura. Hay que oler en la parte superior, por donde estaba unida a la planta, y si se nota su aroma es que está bien. Otro indicio es que el dedo quede casi marcado al presionar y, finalmente, tiene que pesar más de lo que nos parece por su tamaño. Para que alcance su momento óptimo, si está algo verde, se envuelve en papel y se deja a temperatura ambiente.

 

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Comentario

  1. Luz Marina Ayala

    Muy i.teresante saber el tiempo de su re colecta de las frutas y sus y tu os gracias bendiciones

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