Raíces absorbiendo nanoplásticos. En la parte inferior hay trozos de residuos plásticos. (Imagen: UMass Amherst / Xing lab Shandong University / Yuan and Wang labs)

¿Estamos comiendo nanoplásticos del agro?

Si el plástico en general se ha convertido en un agente contaminante del que, por su durabilidad, es difícil librarse, las partículas de plástico lo bastante pequeñas como para merecer el calificativo de “microplásticos” o el de “nanoplásticos” si su tamaño es aún menor, constituyen una amenaza más grave por la facilidad con la que acaban dentro de tejidos biológicos. Los primeros problemas causados por estas partículas diminutas de plástico se detectaron en la vida acuática, pero ahora una nueva investigación revela que su presencia es mucho más amplia de lo creído.

Raíces absorbiendo nanoplásticos. En la parte inferior hay trozos de residuos plásticos. (Imagen: UMass Amherst / Xing lab Shandong University / Yuan and Wang labs)

Hasta ahora no había pruebas directas de que los nanoplásticos pudieran acabar dentro de vegetales terrestres. Sin embargo, el equipo internacional de Baoshan Xing, de la Universidad de Massachusetts en Amherst (Estados Unidos), ha obtenido evidencias de que los nanoplásticos pueden acumularse dentro de plantas, dependiendo de su carga superficial. La acumulación de nanoplásticos en las plantas puede tener tanto efectos ecológicos directos como repercusiones indirectas para la sostenibilidad de la agricultura y la seguridad alimentaria. Tanto los nanoplásticos cargados positivamente como los cargados negativamente se acumulan en la Arabidopsis thaliana, una planta modelo comúnmente utilizada en laboratorios para estudios de biología vegetal.

El uso generalizado del plástico y su persistencia en el medioambiente dan lugar a una enorme cantidad de desechos plásticos. Los experimentos llevados a cabo en el laboratorio por Xing y sus colegas demuestran la absorción y acumulación de nanoplásticos en plantas a nivel tisular y molecular. Esto se ha constatado mediante observaciones microscópicas, moleculares y genéticas.

Xing señala que los nanoplásticos pueden ser partículas tan pequeñas como una proteína o un virus. La degradación del plástico sufrida por su exposición a la intemperie cambia las propiedades físicas y químicas del material e imparte cargas superficiales, por lo que las partículas de plástico que actúan al aire libre son diferentes de los nanoplásticos de poliestireno prístino que se utilizan a menudo en el laboratorio para investigaciones.

Xing y sus colegas cultivaron plantas de Arabidopsis en suelos mezclados con nanoplásticos de carga diferente y etiquetados con fluorescencia para evaluar el peso de las plantas, su altura, el contenido de clorofila y el crecimiento de las raíces. Después de siete semanas, observaron que la biomasa y la altura de las plantas eran menores en las plantas expuestas a los nanoplásticos que en las plantas normales (cultivadas en suelo sin contaminación por plástico).

El equipo de Xing constató que las partículas con carga positiva no se absorben tanto, pero resultan más dañinas para la planta. Los autores del estudio no saben exactamente la causa de ello, pero es probable que los nanoplásticos cargados positivamente interactúen más con el agua, los nutrientes y las raíces, y desencadenen diferentes conjuntos de expresiones genéticas.

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