El plan biotecnológico de Argentina

El 16 de enero se dictó el Decreto 50/2018 que reglamentó la Ley 26.270 de Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna, sancionada en 2007. La reglamentación promueve la actividad por medio de un fondo de financiamiento para nuevos emprendimientos y beneficios fiscales para empresas nacionales de biotecnología ya establecidas.

La biotecnología aplicada a la producción agrícola permite incrementar el rendimiento y la calidad de los cultivos aumentando la producción de alimentos, crear nuevas fuentes renovables para combustibles, fibras y plásticos, y optimizar el uso del agua y del suelo contribuyendo a una agricultura sustentable. Paralelamente, los cuestionamientos sobre el consumo de los productos transgénicos (llamados también OGM -organismos genéticamente modificados- o recombinantes) generan controversias en parte de la sociedad.

La biotecnología es una ciencia que impone un enfoque multidisciplinario que involucra: biología, bioquímica, microbiología, genética, virología, inmunología, agronomía, ingeniería genética, medicina y veterinaria. Además, atraviesa las fronteras de la ciencia porque incluye temas relacionados con la ecología, la economía y la comunicación. Integra aspectos tan diversos como el desarrollo científico y tecnológico, el conocimiento de los seres vivos, el ADN y la herencia, el impacto en la economía de los países y la percepción positiva o negativa de la población respecto de la conveniencia de su expansión y el consumo de los productos.

Pero, ¿qué es la biotecnología? Según el Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992 “es toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para fines específicos”. Si bien varias aplicaciones se usan desde hace tiempo, la biotecnología moderna surge a partir de la posibilidad de aislar genes, analizarlos y hasta modificarlos en los años ’70; y especialmente cuando se logra reintroducirlos en otros seres vivos de su propia especie o de otra, en los ’80, mediante técnicas de ingeniería genética. Así, mediante la transgénesis es posible transferir genes de un organismo a otro, y al introducir genes extraños en el genoma de un organismo vivo, permite dotarlo de una cualidad de la que carecía.

La biotecnología moderna tiene múltiples aplicaciones: 1) Biotecnología industrial: vacunas en la industria farmacéutica, aditivos en la industria alimenticia; 2) Biotecnología Animal: clonación, técnicas de fertilización y mejoramiento animal, uso de animales en la producción de fármacos; 3) Biotecnología vegetal: transformación genética de plantas. En la producción agrícola se han desarrollado transgénicos con el fin de obtener cultivares con resistencia a enfermedades fúngicas, tolerancia a virus, resistencia a insectos, tolerancia a herbicidas, resistencia al estrés abiótico (tolerancia a la salinidad, calor o sequía).

Argentina es uno de los países líderes en la utilización de cultivos OGM, y en la campaña 2016/17 se cultivaron 24,9 millones de has. El primer ogm se aprobó en 1996: soja con tolerancia al herbicida glifosato. En la actualidad los cultivos OGM que se producen son: soja, maíz y algodón con características de resistencia a insectos, tolerancia a herbicidas o ambas características combinadas; hay un evento de papa resistente al virus PVY, y el último que se aprobó fue cártamo en diciembre de 2016 (con expresión de pro-quimosina bovina en semilla). En total hay 42 eventos y combinaciones de eventos aprobados.

Además, Argentina fue el primer país de Latinoamérica que implementó un sistema para evaluar la bioseguridad de los cultivos transgénicos. Previo a la liberación para la comercialización de OGM -que comprende vegetales (OVGM), animales (OAGM) y microorganismos (MGM)- se realiza un análisis de cada solicitud en el que intervienen tres organismos:

1. CONABIA – Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria- creada en 1991 e integrada por representantes del sector público y privado, supervisa todos los ensayos que se realizan en el país y evalúa el riesgo para el agroecosistema. Junto con la Dirección de Biotecnología evalúan el comportamiento agronómico del OGM y el impacto ambiental.

2. Dirección de Calidad Agroalimentaria del SENASA controla la inocuidad alimentaria del cultivo transgénico o de sus subproductos para el consumo humano o animal.

3. Dirección de Mercados Agrícolas evalúa impactos productivos y comerciales de su liberación a gran escala, en los mercados nacional e internacional para los OVGM.

Cada una de estas evaluaciones es totalmente independiente, y al final la Secretaría de Agregado de Valor otorga el permiso para la siembra, consumo y comercialización del evento mediante una resolución.

La regulación del uso agrícola de los OGM se encuentra en varias Resoluciones, pero no hay una ley nacional que los trate. El Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre Diversidad Biológica es un acuerdo internacional que busca asegurar la manipulación, el transporte y el uso seguros de los organismos vivos modificados (OVM) que resultan de la aplicación de la tecnología moderna, pero aún no fue ratificado por nuestro país.

El desarrollo de la biotecnología produce múltiples beneficios, por ello es preciso acompañar este proceso con la información a la población con el fin de lograr su desarrollo en un marco de aceptación social. Argentina ocupa el puesto 16 del ranking de países con más cantidad de empresas biotecnológicas, y se estima que la reglamentación de la ley promoverá la actividad, la inversión y la creación de fuentes de trabajo potenciando la innovación tecnológica, la producción y el crecimiento de la economía.

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