El giro hacia los almendros

«Llevamos cuatro años en los que están bajando los precios. En muchas ocasiones no se llegan a cubrir los precios de producción y aumentan los niveles de endeudamiento. La situación es difícil y tiene unos efectos fulminantes porque no hay recambio generacional y la gente deja las fincas porque no son rentables». El diagnóstico de Nicolás Chica, secretario general de UPA Granada, de la situación actual del campo granadino está forzando a los agricultores a buscar alternativas para sobrevivir. La más evidente es la almendra, que se ha consolidado junto a los productos subtropicales –mango, aguacate…–, aunque estos segundos en los últimos años ya se han comenzando a resentir por el exceso de oferta.

Para la almendra, sin embargo, parece que actualmente no hay techo y España está consolidada como tercer productor mundial. En la provincia, la cooperativa Almendras Alhambra funciona desde los años ochenta. Su presidente, Antonio Melguizo, asegura que los precios actuales «no son malos» a la par que considera que el precio al que estaba hace unos años –superior– «no era real». Con este producto la gran competencia de los almendreros de la provincia se encuentra en California (Estados Unidos), pero allí también está el principal aliado. «Nosotros vamos detrás de todas las campañas de promoción del producto y nos beneficiamos de ello. En unos años vamos a sobrepasar a Australia porque no cuenta con más terreno para crecer y en Granada, además, con la Vega del Genil, se está produciendo una almendra muy buena que no tiene nada que envidiar a la americana», explica Melguizo. Gustavo Ródenas, presidente de Faeca, coincide en que la almendra «está muy condicionada por los movimientos que se hacen desde California», pero recuerda que en Granada se está apostando por un «producto de calidad por las variaciones de temperaturas» que, cada vez más, está siendo preferido por el consumidor.

Seguridad

El convencimiento que hay en la provincia es que la almendra es a día de hoy el producto más ‘seguro’ por lo que no solo los campos de cereales están siendo sustituidos por almendreros. También se están ‘cambiando’ olivos o naranjos e incluso en la Vega del área metropolitana ya se empiezan a ver plantaciones de este tipo. De hecho, el almendro en regadío está siendo catalogado en el sector como un cultivo con una rentabilidad muy alta. «El mercado demanda almendra y tiene salida», afirma convencido Antonio Melguizo, que no obstante abre un posible problema para los próximos años, «cuando broten todos los almendros nuevos que se han plantado recientemente». Será un reto –o una oportunidad si la demanda sigue al alza– a la que tendrá que volver a enfrentarse el campo para volver a reinventarse.

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