El futuro de la agricultura: nutrir los suelos

Los vínculos entre el laboratorio y los trabajadores de la tierra serán críticos. De ellos depende el futuro de la agricultura, y de ella nuestra subsistencia.

El fósforo, un nutriente esencial para el crecimiento de los cultivos, puede haber sido el primer elemento que se descubrió químicamente, pero es uno de los más difíciles de rastrear. Esto es especialmente cierto cuando se trata del manejo de nutrientes en las granjas.

Las deficiencias en las plantas son difíciles de detectar, y el ciclo del fósforo a través del suelo y las cuencas hidrográficas es un equilibrio delicado susceptible a la influencia humana, mientras que las pérdidas para el medio ambiente están bajo un escrutinio creciente.

Los científicos han logrado grandes avances en la comprensión del fósforo en el laboratorio, y en los últimos años, hemos logrado un progreso significativo en ayudar a los agricultores en el campo a comprender mejor cómo utilizar de manera rentable el fertilizante de fósforo para abordar y evitar pérdidas.

Pero una difusión más amplia de este conocimiento en la agricultura es vital para garantizar el uso sostenible de los fertilizantes de fosfato para ayudar a los agricultores a enfrentar el desafío de la producción de alimentos.

Sabemos que los depósitos de fósforo son finitos, por lo que es importante que conservemos y reciclemos el fósforo para las generaciones futuras. Asegurar que las herramientas y tecnologías desarrolladas en todo el sector de los fertilizantes estén disponibles para los agricultores para ayudarlos a alcanzar sus objetivos de productividad y minimizar la huella ambiental también es primordial.

He sido muy afortunado de haber trabajado con muchos científicos con diferentes conocimientos y me he beneficiado de ellos durante mi carrera, lo que ha ayudado a ampliar el impacto de nuestra investigación. Cuando podemos traducir y compartir esto con quienes lo necesitan, como los agricultores, el impacto puede ser de gran alcance.

Un ejemplo de ello es el desarrollo del Índice P, una herramienta que ayuda a los agricultores a identificar qué áreas de su granja son más susceptibles a la pérdida de nutrientes de fósforo. El uso del índice P está ayudando a reducir la cantidad de fósforo perdido en el medio ambiente en los EE. UU., Se estima que 25,000 toneladas.

El éxito del Índice P se demuestra por el hecho de que en 49 estados, el Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NCRS) lo ha adoptado como la piedra angular de la planificación del manejo de nutrientes en las Operaciones de Alimentación Concentrada de Animales, o CAFO. Este enfoque también es utilizado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para priorizar de manera rentable y enfocarse en medidas de conservación en los Estados Unidos.

Otro ejemplo de estudios de manejo de nutrientes aplicados es la investigación y demostración del Programa Arkansas Discovery Farm.

En las 12 granjas de agricultura, los investigadores están evaluando cómo minimizar el movimiento potencial de nutrientes de la tierra al agua para proteger el suelo y reducir la escorrentía de nutrientes. Esto incluye evaluar la efectividad de los métodos de conservación, como la labranza reducida y los cultivos de cobertura, junto con las mejores prácticas de manejo de nutrientes.

Los resultados del programa hasta ahora han demostrado que menos del cinco y tres por ciento de los fertilizantes de nitrógeno y fosfato aplicados se pierden en promedio en la escorrentía superficial en promedio. Las herramientas de planificación computarizadas también han ayudado a mejorar la gestión del agua de riego, reduciendo la escorrentía de riego a menos del 10 por ciento de las pérdidas comunes actuales y ahorrando uno de los productos más preciados para muchos agricultores.

Los resultados iniciales del programa ya han proporcionado a los agricultores pruebas y confianza de que están proporcionando suministros de alimentos seguros y asequibles, al tiempo que protegen los recursos naturales para las generaciones futuras. Ver las prácticas en acción también los ha empoderado para mejorar aún más su manejo de nutrientes y la conservación del agua.

Lo más importante es que estos programas de aprendizaje experimental muestran a los agricultores lo que funciona, les proporciona un poderoso vehículo para influir en la política agrícola futura y les permite invertir de manera proactiva en la seguridad alimentaria y ambiental.

Finalmente, 4R Nutrient Stewardship es una iniciativa de laboratorio a tierra liderada por la industria de fertilizantes que promueve el uso eficiente de fertilizantes. La iniciativa alienta a los agricultores a aplicar la fuente de nutrientes “correcta”, a la tasa “correcta”, en el momento “correcto” y en el lugar “correcto”.

Cuando se usa con otras medidas de conservación, puede mejorar la salud de los suelos destinados a la agricultura, además de mejorar los rendimientos de los cultivos y reducir las pérdidas de agua. El proyecto 4R Plus en Iowa, por ejemplo, está diseñado para reducir las pérdidas de nitrógeno y fósforo en el agua en al menos un 45 por ciento.

Apoyar la investigación científica sobre la gestión del ciclo de nutrientes y su transferencia a los agricultores es clave para permitir una agricultura más sostenible. Las mejoras en el manejo de nutrientes y suelos no solo dan un impulso económico a los agricultores, al permitirles cultivar más cultivos con menos insumos, sino que también fortalecen la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental para todos nosotros.

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