El cultivo del kale, o col rizada

La kale (Brassica oleracea) o col rizada es similar a otras coles como repollos, brócolis o coliflores por ejemplo (familia Crucíferas) que podemos cultivar en el huerto de forma sencilla. Sus múltiples propiedades nutricionales la han puesto de moda últimamente y algunos hablan de esta col rizada como un superalimento. Si aun no la conoces, te contamos cómo cultivar kale en tu huerto urbano para que puedas disfrutar de sus múltiples beneficios en tu cocina.

La kale es una col rizada de unos 40 cm de altura, característica por sus hojas verdes rizadas, que no forman cabeza o repollo sino que crecen alrededor del tronco central, cosechándose hoja a hoja. Esta forma de recolección la convierte entre mis coles favoritas para cultivar en macetas, ya que se disfruta mucho más que cuando plantas una coliflor o un repollo, por ejemplo, que tienes que esperar 5-6 meses para cosecharlo. La kale se adapata al cultivo en macetohuertos y su cosecha escalonada permite incorporarla a distintos platos durante todo el invierno. Es un cultivo perfecto para regiones frías y templadas y es resistente a las heladas y escarchas invernales.

Cómo sembrar kale en el huerto ecológico

Siembra de la kale

Existen diversas variedades de kale aunque todas comparten su forma de siembra y cultivo. Si vas a cultivar en macetas estás de suerte, existe una variedad de kale más compacta, ideal para cultivar en macetas de tan solo unos 25 litros de sustrato. Elige en este caso la Kale Dwarf Green Curled.

Si vas a cultivar en bancales sobre el terreno cualquier variedad será apropiada para este espacio. La Kale Westland Winter es una buena alternativa.

Al igual que el resto de coles, te aconsejo sembrar la kale en semilleros, para optimizar el espacio del huerto. Ya que los semilleros de kale y otras coles deben realizarse durante la primavera y el verano, cuando los bancales o las macetas están ocupadas con cultivos como los tan ansiados tomates, pimientos o calabacines.

Observarás como comienzan a germinar las semillas de kale a los 7 días de la siembra aproximadamente. Si realizas la siembra de forma escalonada, disfrutarás de hojas de kale frescas en el invierno durante más tiempo.

Trasplantar kale

El trasplante se realiza cuando las plantas hayan alcanzado unos 20 cm de altura o bien tengan 4 hojas verdaderas. Según vayas arrancando los cultivos del verano al finalizar su producción, podrás ir trasplantando las coles al huerto o a la maceta definitiva. Y ahora vienen las diferencias, si lo vas a trasplantar…

… en macetas, trasplanta una plantita de kale por maceta de unos 20-25 litros (como mínimo) de sustrato rico en materia orgánica.

sobre el terreno, coloca tus plantas de kale a una distancia de unos 40 cm entre cada planta y unos 60 cm entre cada fila. De este modo podrás cultivar unas 6 plantas de kale por metro cuadrado de terreno.

Mantén la humedad del sustrato o del terreno hasta que las plantan arraiguen correctamente. Sabrás que el trasplante ha sido un éxito cuando empieces a observar nuevas hojas en la parte superior de cada planta.

Aspectos importantes del cultivo de kale

Clima: La kale es un cultivo típico del otoño y el invierno, que prefiere climas templados y fríos con una temperatura óptima de cultivo entre los 10 y los 20ºC, si bien soporta las heladas del invierno. Lo que no le gusta al kale es el calor y la sequía.

Si deseas plantarla en pleno verano, como yo, que el ansia por tenerla a punto esta temporada no me ha dejado esperar más, ubícala en zonas sombrías, orientadas al norte, ya que la gusta la luz pero no las temperaturas elevadas. Se desarrollará bien si vives en zonas templadas o frías.

Suelo y nutrientes: La kale como el resto de coles es muy exigente en nitrógeno, por lo que debemos realizar un aporte de humus de lombriz o compost cada mes o dos meses durante su cultivo, para asegurarnos de que posee los suficientes nutrientes para seguir desarrollándose adecuadamente. En caso de no hacerlo las plantas de kale estarán poco desarrolladas con el paso de los meses y la cosecha será escasa.

Riego: es importante mantener la humedad del sustrato o terreno, ya que no soporta la sequía pero sin encharcarlo porque podrían pudrirse las raíces. El riego es importante sobre todo al principio del cultivo, hasta que las temperaturas del día disminuyan.

Cómo cosechar kale

La kale desarrolla sus hojas a lo largo del tronco principal sin formar repollo. Por tanto, la forma de recolectarla es hoja a hoja, desde las hojas inferiores a las superiores, dejando siempre unas cuantas hojas en la parte superior del tronco, para que la planta continúe desarrollándose y echando hojas. El primer año de cultivo recogerás las hojas y el 2º año echará flores y semillas.

Podrás recolectar las primeras hojas aproximadamente a los 4 meses desde la siembra o 3 meses desde el trasplante y la cosecha se prolongará durante varios meses si sembraste varias plantas de kale de forma escalonada.

Un último consejo, si cosechas las hojas de kale en invierno, después de que las plantas hayan soportado la primera helada, las hojas se volverán más dulces y será más apetecible consumirlas crudas en ensalada.

Combatir las plagas de la kale en el huerto ecológico

La kale es un cultivo que presenta pocos problemas. La plaga más común que afecta a esta col rizada es la misma que para el resto de sus parientes más cercanos, se trata de las orugas de la col, que se alimenta de sus hojas. La mejor forma de eliminarlos mediante un tratamiento ecológico es Bacillus thuringiensis, un tratamiento biológico que elimina las orugas y gusanos del huerto.

Ocasionalmente pueden aparecer pulgones, lo que es síntoma de un exceso de abono nitrogenado. Para eliminar los pulgones lo mejor es emplear un tratamiento a base de jabón potásico.

Y quizá encuentres caracoles y babosas en época de lluvias por un exceso de humedad sobre el terreno. Existen múltiples métodos ecológicos para combatir los caracoles y babosas del huerto, siendo el más efectivo el Ferramol antilimacos.

Ultimos consejos para cultivar kale en el huerto

Como ya he comentado, la kale es una col rizada exigente en nutrientes, por tanto no conviene plantarlas nunca en el mismo lugar en el que arrancamos otras plantas exigentes como tomates, pimientos, …, a no ser que previamente realices un buen aporte de abono nitrogenado (humus de lombriz, compost,…).

Conviene ubicarlas en un espacio donde previamente haya habido un cultivo poco exigente en nutrientes o donde acabemos de arrancar las judías verdes o alubias del verano, ya que estas habrán aportado nitrógeno al terreno o al sustrato de cultivo.

A modo de resumen y para que, como se suele decir, “no te pille el toro” recuerda:

  • realiza los semilleros durante la primavera-verano (de mayo a agosto) de forma escalonada,
  • trasplanta al huerto o a las macetas en septiembre-octubre
  • cosecha las hojas durante el otoño y el invierno

De este modo, cuando estés recogiendo las últimas hojas ya casi será tiempo de realizar los semilleros de kale de la próxima temporada.

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