Desgrane en uva de mesa: qué es, causas, síntomas y control

El desgrane de uva o desprendimiento de bayas de los pedicelos durante la manipulación de selección, embalaje y desembalaje o luego de un almacenaje prolongado en frío al sacar el racimo para su comercialización, es uno de los problemas más importantes en la uva de mesa, generando grandes pérdidas de cantidad y calidad. Especialmente en la variedad Thompson Seedless que posee una débil unión de la baya al pedicelo.

Causas

El desgrane no tiene relación con las condiciones ambientales. Sino que es un desorden relacionado con la senectud cuando la fruta madura sufre degradación y, finalmente, muere y se descompone. Este proceso degradativo se manifiesta en células, tejidos u órganos (fruta) tras la acción enzimática de la glicosidasa. El desorden puede ser de tipo mecánico o fisiológico. En el primer caso, es consecuencia de un manejo brusco durante cosecha y embalaje. En cambio, el segundo es un desorden relacionado con la senectud cuando la fruta madura sufre degradación y, finalmente, muere y se descompone. Este proceso degradativo se manifiesta en células, tejidos u órganos (fruta) tras la acción enzimática de la glicosidasa.

Algunos factores aumentan el desgrane, como la aplicación de giberelinas exógenas (AG3) en alta dosis, concentración y frecuencia de uso para elongación del escobajo, raleo de racimos y aumentar el tamaño de las bayas. Pues, hoy sin su uso no sería reconocible la variedad Thomson Seedles en su estado natural (sin AG3). A medida que aumenta la concentración utilizada aumenta el desgrane, y sobre 40 ppm no aumenta mucho el peso de las bayas. Su uso provoca mayor rigidez tras un aumento en la lignificación del pedicelo provocando menor flexibilidad, lo que facilita la separación. A su vez, este problema aumenta con el uso de otros reguladores de crecimiento, estrés hídrico, sombreamiento, exceso de fertilización nitrogenada y retraso en la fecha de cosecha.

Sin embargo, un alto nivel de oxígeno (80%) en la atmósfera de almacenaje, disminuye la actividad de las hidrolasas y aumenta la de la peroxidasa, generando un retraso en el proceso de senectud.

Síntomas

Los síntomas del desgrane se observan a través de la pérdida de haces vasculares del pincel desde el interior de la baya, el cuál permanece unido al pedicelo. O bien, cuando la baya se desprende del pedicelo quedando una capa de abscisión marcada en el lugar de la unión.

Este tipo de daño se puede detectar un mes después de floración, pues las bayas dañadas presentan células pequeñas con pared delgada que almacenan fenoles y taninos. Al producirse la abscisión se puede apreciar una pequeña ranura o marca. Donde, a medida que la baya crece aumentan las hendiduras y se forma una capa de felógeno que separa el parénquima del pedicelo, causando la debilidad en la zona de unión. No obstante, el sistema vascular no se ve afectado.

 

Control

Se pueden tener en consideración algunas medidas que existen para disminuir el nivel del desorden, tales como:

  • Verificar y modificar el tipo de embalaje para que haya menor manipulación de la fruta.
  • Instruir al personal de cosecha y embalaje sobre la manipulación cuidadosa y delicada de los racimos.
  • Controlar el vigor para evitar sombreamiento a través de la realización oportuna de labores como desbrote, anillado completo, regulación de carga frutal y cosecha oportuna para evitar la sobremadurez.
  • Usar la dosis correcta (ppm) en la época de aplicación clave de ácido giberelico para la variedad según el objetivo esperado.
  • Uso de bio-estimulantes foliares compuestos como Stick-apply, cuya función es estimular la elasticidad de la epidermis para generar un desplazamiento de la curva natural de desgrane.

Estephanía Fuentes Marín

Ingeniero Agrónomo PUCV

Deja un comentario