De Basf a Monsanto: por qué las grandes empresas del agro apuestan a startups

En el mercado de los agronegocios, las fusiones y adquisiciones ganan virulencia. Parece que cuando observamos las inversiones de estas en empresas de nueva creación y startups tecnológicas en el agro nos encontramos frente a un movimiento con crecimiento exponencial.

Estamos ante un escenario cambiante de la industria del conocimiento que genera la necesidad de tomar un rol protagónico en la carrera de la innovación. Es decir, ya no quedan dudas de que el panorama tecnológico está cambiando y el papel de las grandes empresas será el desarrollo de las tecnologías para el futuro de la producción de alimentos. Este escenario encuentra en los emprendedores actores claves de esta búsqueda.

El aumento de las inversiones en AgTech desde 2013 hasta la actualidad ha sido fundamental para que el ecosistema emprendedor vire su mirada hacia este sector, lo que trae consigo una importante proliferación de startups a nivel global y en la Argentina, que buscan ofrecer formas tecnológicas novedosas para optimizar los procesos de la agroindustria.

Bajo este contexto, grandes empresas como Basf han decidido enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de stratups con programas como AgroStart, que acelera y promociona firmas que desarrollan soluciones para aumentar la eficiencia y la productividad dentro del segmento agrícola. No sólo por intermedio de inversiones financieras, sino también a través de asesorías de altísima calidad y su redes de apoyo.

En febrero, Bayer, en conjunto con otras empresas formó un nuevo fondo de 150 millones de dólares con foco en tecnología agrícola. En este caso atrajo socios porque les promete que sus nuevas empresas serán capaces de dirigirse a un gran mercado, apoyándose en la infraestructura científica y los caneles de ventas de Bayer.

En la misma línea, la firma Monsanto, que está siendo adquirida por Bayer, ha sido una de las pioneras en lo que respecta a inversiones en startups de AgTech cuando creó Monsanto Growth Ventures, a fines de 2012 como una manera de identificar y explotar las capacidades que difícilmente tenga en sus propios empleados.

Lo que viene

El gran punto de inflexión en la industria se dio cuando compró, con una oferta de 930 millones de dólares en 2013, a la empresa Clima Corporation. Este brazo de capital de riesgo de Monsanto ha realizado más 12 inversiones desde entonces, mayormente en startups de agricultura de precisión, pero también invirtiendo en empresas de biotecnología, desarrollo de nuevos cultivos y de nuevos modelos de negocios, convirtiéndose así en el brazo de capital de riesgo corporativo más importante en el sector de los agronegocios.

Syngenta, a través de su brazo de inversión en capital de riesgo, también está invirtiendo en emprendedores. Dio su primer paso en febrero de 2016 al invertir 7,3 millones de dólares en AgriMetis LLC, que tiene como objetivo sintetizar moléculas que se producen en la plantas de forma natural y así defenderse de las plagas.

Por su parte, Dow Venture Capital, el brazo de inversión en capital de riesgo de Dow Chemical Company, se centra en la búsqueda de inversiones estratégicas en emprendedores de diferentes estados de maduración que le permitan acelerar el crecimiento de su negocio y que le aporten valor a su cartera de empresas.

Sus inversiones tienden a hacerse en tecnologías que ayuden a resolver muchos de los problemas más desafiantes del mundo, tales como la necesidad de agua potable, la generación de energía renovable y conservación, y el aumento de la productividad agrícola.

A pesar de este nuevo movimiento, estas empresas no han comenzado a invertir en emprendedores radicados en Argentina, principalmente por que venimos de un contexto local poco favorable para este tipo de operaciones. Pero a nivel local algunas empresas argentinas también se suben a la carrera de la innovación tecnológica para agregar valor a sus accionistas.

Observamos el trabajo que realiza el Grupo Los Grobo con la empresa Invap, una unión que dio como resultado la creación de la plataforma de tecnologías aeroespaciales Frontec. Por su parte, Cresud, liderada por Eduardo Elsztain, es el principal inversor de AgroFy, un startup digital que pretende ser el MercadoLibre del campo mediante una plataforma de mercado virtual que conecta a las empresas con los productores de forma directa, evitando los intermediarios en las operaciones.

Uno de los factores en que coinciden las grandes empresas es en no dividir la torta que tienen, sino intentar agrandarla todos los días. Por eso, la estrategia es hacer crecer el mercado en lugar de pelear por él y, como vimos, piensan lograrlo apoyando otras empresas y emprendedores.

Por un lado, las grandes empresas deberán apoyar el desarrollo de estos ecosistemas si quieren agrandar la torta, buscando en los emprendedores esa capacidad de innovar y reinventarse que muchas veces les resulta difícil internamente, pero por el otro, los emprendedores tampoco serán capaces de desarrollar sus emprendimientos sin el apoyo de las grandes empresas con sus redes, financiación y asesoramiento.

Resulta fundamental para fomentar y fortalecer el ecosistema agro emprendedor de nuestro país generar un contexto mas favorable para este tipo de inversiones, algo que con la Ley de Emprendedores se busca potenciar para poder generar una mayor interacción entre emprendedores y grandes empresas que nos permita a los argentinos ser lideres en la industria del conocimiento y el desarrollo de alta tecnología para la agroindustria.

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