Dátiles: más allá del desierto

Los dátiles, que han sido cultivados durante más de 6.000 años en países del norte de África y Oriente Medio de clima desértico, tienen el potencial de exportarse como “superalimentos”, dijeron este jueves en Roma varios expertos.

El tradicional fruto de la palmera datilera es rico en fibra, proteínas, minerales y vitaminas, lo que contribuye a la seguridad alimentaria y la nutrición de las poblaciones de esa región, donde además tiene un importante significado cultural, remarcó en un acto la directora general adjunta de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Maria Helena Semedo.

En 2016, la producción mundial de dátiles estuvo valorada en unos 8.400 millones de dólares (unos 7.400 millones de euros), mientras que el comercio mundial ascendió a unos 1.200 millones de dólares (1.055 millones de euros).

Su comercialización da oportunidades de trabajo e ingresos a millones de pequeños productores, que se pueden beneficiar de la exportación de esos productos, según Semedo, que añadió que de la palma también se puede obtener material para muebles y semillas para piensos.

El viceministro de Medioambiente de Arabia Saudí, Ahmed al Jamshi, aseguró que están trabajando con distintas técnicas para “optimizar el uso de los dátiles”, no solo como alimento, sino también para productos químicos y médicos.

De los 150 millones de esos árboles que hay en el mundo, unos cien millones se ubican en países árabes, aseguró el jefe del Centro regional de investigación agronómica de Marruecos, Reda Meziani.

El especialista precisó que cada año se producen ocho millones de toneladas de dátiles, procedentes principalmente de Egipto, Irán, Argelia y Arabia Saudí.

Pakistán es el mayor exportador, seguido de Irak, Túnez y Arabia Saudí, mientras que entre los principales importadores están la India, Marruecos y Francia.

En Marruecos, por ejemplo, la mitad de la producción va al mercado local, la economía de un millón de personas depende en buena parte de los dátiles y resulta habitual su uso en la medicina tradicional.

Mazen Al Jatib, responsable de una empresa alemana de agricultura orgánica, destacó el potencial que tiene ese “superalimento” procedente de países en desarrollo para su venta en el mercado europeo.

Dentro de la Unión Europea, explicó que más de la mitad de las importaciones se reparten entre Alemania, Francia y el Reino Unido, aunque en los últimos cinco años han crecido las compras de países como Polonia y España.

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