Critican que la UE limita con exceso producir sustancias de origen transgénico

Critican que la UE limita con exceso producir sustancias de origen transgénico

Puede causar una pérdida de competitividad de la agricultura española con países más permisivos

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La UE limita “excesivamente” la producción de sustancias procedentes de plantas transgénicas, una situación que, según los expertos, puede causar una pérdida de competitividad de la agricultura española con respecto a países más permisivos como Estados Unidos, Argentina, China o la India. Es la opinión de doctor del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández (UMH), José Luis Micol, protagonista de una jornada académica en la que los asistentes pueden escuchar al ponente mientras degustan un aperitivo. Bajo el lema “Mitos y verdades de los transgénicos”, Micol ha advertido de los riesgos que para la agricultura europea y, por ende, la española supone tener una legislación restrictiva en producción de sustancias procedentes de plantas transgénicas.

Por contra, Estados Unidos produce casi todo su maíz mediante plantas transgénicas y la India, hasta ahora “un productor mediocre” de algodón, se ha convertido en uno de los más fuertes exportadores de este cultivo merced a las plantas transgénicas.

No se puede comercializar un producto trasngénico, pero sí carne que los comen

Según Micol, en Europa no se comercializa ningún producto vegetal enteramente transgénico. Sin embargo, no es fácil establecer si algunos elementos cárnicos proceden de animales alimentados con pienso transgénico.

A la hora de desmontar mitos, Micol ha sido tajante al rechazar que los transgénicos encierran algún tipo de peligro. “Eso es rigurosamente falso, pues no hay ninguna demostración de que eso sea así”.

En su opinión, “hay organizaciones que han propagado ese temor infundado, y el temor a lo desconocido es muy fácil de extender”. De hecho, las empresas productoras de plantas transgénicas gastan más fondos económicos en frenar “estas falsas corrientes de opinión” que en el proceso de situar estos productos en el mercado.

Lo curioso, ha añadido, es que este miedo no existe en el ámbito de la salud, ya que nadie se pregunta si el medicamento que toma “proviene o no de procedimientos transgénicos”. Nadie duda de si un medicamento tiene o no un producto trasngénico.

Esto se debe, según Micol, a que en el ámbito médico todo gira en torno a “vivir mejor o peor”. “Todo el mundo quiere lo primero, pero en la alimentación siempre existe la posibilidad de elección, pues habrá un producto que no sea transgénico”, ha agregado.

Para este doctor en Bioingeniería, “la actitud del ciudadano europeo con respecto a los transgénicos en general es muy distinta cuando tiene que ver con un fármaco o cuando afecta a los alimentos o a los animales que comemos”, ha reiterado.

Preguntado sobre por qué no hay ese mismo temor con respecto a los productos químicos utilizados en la alimentación, Micol sostiene que mucha gente “les ha perdido el miedo”.

“Existe algo de ‘quimiofobia’, pero lo cierto es que la gente compra un producto y no se pregunta si lleva o no fitosanitarios. Asume que se han utilizado pero que la concentración final es pequeña”, ha explicado.

Evidentemente, los transgénicos, entendidos como organismos modificados genéticamente con un fin concreto, no son algo natural, “algo que quizá sea una de las principales razones por lo que son considerados como malos”.

La respuesta de este docente académico es clara: “La humanidad ha construido su historia con actividades que no son naturales, como la agricultura, la ganadería y la medicina”. “Lo natural no es bueno por el hecho de serlo, al igual que lo artificial no es malo por sí mismo”, ha añadido.

FUENTE: agroinformacion.com

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