Con pandemia, agricultura ecológica

Con pandemia, agricultura ecológica

El sector agrícola atraviesa una importante crisis y son muchos los agricultores que buscan nuevas salidas. Una de ellas es la producción ecológica que en este primer semestre ha incrementado notablemente su superficie en toda la Comunitat Valenciana.

Tanto es así, que este tipo de cultivos ya supone más del 18% de toda la superficie útil de la Comunitat. En el caso de las comarcas centrales, son más de 8.800 hectáreas las ocupadas con producción ecológica gracias al impulso en la certificación que se ha dado en este primer semestre. Se trata de un semestre marcado por la pandemia que en lugar de frenar este crecimiento, ha servido para todo lo contrario, ya que también ha beneficiado al aumento de ventas.

«Durante los meses de confinamiento hemos notado una subida de ventas de más del 40%. La gente ha optado por mejores productos para adquirir defensas», explica Héctor López, productor ecológico de la Vall d’Albaida que lleva más de 25 años en este sector.

Así las tiendas especializadas y los repartos a domicilio de verduras y frutas ecológicas han tenido un importante trabajo durante el tiempo que ha durado el estado de alarma, aunque ahora la demanda se ha normalizado.

«Ahora esperamos que gran parte de la gente que ha comenzado a consumir este tipo de productos se enganche y continúe comprando», señala López.

Los datos de certificación de agricultura ecológica muestran que comarcas como la Canal de Navarrés realiza una importante apuesta por este tipo de agricultura sostenible, ya que en lo que llevamos de 2020 se ha triplicado la superficie cultivada respecto al año anterior, pasando de mil hectáreas a 3.569 actuales, según los datos del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat.

Los principales cultivos ecológicos en esta zona son los dedicados al olivar y a los cereales con más de 300 hectáreas cada uno.

Pero dentro de las comarcas centrales, la Vall d’Albaida es la que más producción ecológica siembra desde hace tiempo. Ya en 2019 se superaban las tres mil hectáreas y en estos primeros meses se ha incrementado hasta 3.238 con un total de 154 operadores que se dedican a conseguir un producto libre de herbicidas y de mayor calidad, principalmente uva de vinificación.

Aumento de la oferta

Ya son muchos los agricultores y empresas que optan por estos cultivos. López, productor de AlterBio, ha vivido el cambio en el sector desde los inicios en los años 90 a la actualidad. «Empecé por creencia y solo había cuatro tiendas especializadas», recuerda. Ahora tanto la oferta como la demanda se han incrementado y el 60% se vende al mercado nacional y un 40% se exporta.

En la comarca de la Ribera son 1.042 las hectáreas plantadas principalmente de cítricos y llama la atención la gran cantidad de productores más de 250, lo que supone que se trata de pequeñas explotaciones. En el caso de la Costera la extensión es similar, 1.032 hectáreas, pero está más concentrada.

Precisamente, uno de los inconvenientes con los que se encuentran estos agricultores es que se trata de cultivos variados y de pequeña extensión, lo que provoca que no se pueda mecanizar el trabajo y se encarezca el producto. «Se necesita mucha mano de obra porque casi no se puede trabajar con máquinas y necesitamos variedad de género para tener más clientes», explica López. Además, la eliminación de los químicos hace que el ritmo de crecimiento sea menor.

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