Cómo evitar enfermedades en agricultura sin el uso de químicos

La sanidad de las plantas es uno de los factores más importantes y más a tener en cuenta en cualquier plantación que se encuentre. Para ello, Cosemar Ozono, con el uso de agua de riego ozonizada como principal medio, expone las claves para luchar contra los microorganismos que dañan las plantaciones y cultivos.

Toda plantación se puede definir como un ecosistema en el cual conviven organismos de todo tipo. Los principales son las plantas que se cultivan y el suelo donde están establecidas y alrededor de estos giran organismos de toda clase, los cuales ejercen funciones tanto positivas como negativas. Dentro de estos ecosistemas caben destacar lo que se denomina plagas y enfermedades: Insectos, arácnidos, hongos, bacterias y virus. También se puede decir de estos que son beneficiosos como por ejemplo las bacterias nitrificantes del suelo, o los insectos que se utilizan para el control biológico y así evitar daños, etc.

Los métodos de control siempre han sido llevados a cabo mediante prácticas culturales y el uso de productos químicos. Por otro lado, mientras que el uso de químicos ha estado creciendo, la preocupación de la sociedad por la procedencia de lo que consume también lo ha hecho. El mercado está avanzando de tal manera que los productos ‘eco’ o ‘bio’ están reforzando su presencia en las estanterías de todos los supermercados a nivel nacional e internacional.

Para ello, los métodos de control de plagas y enfermedades se están intensificando y cambiando para luchar contra los hongos, las bacteria y los virus.

¿Qué son estos microorganismos?

Por un lado, los hongos son organismos eucariontes uni o pluricelulares que se desarrollan en sitios húmedos y con poca luz. Las células de los segundos se agrupan en filamentos llamados fías que en conjunto recibe el nombre de micelio. La nutrición de los hongos es heterótrofa, es decir, que no pueden producir sus propios alimentos como lo hacen las plantas. Descomponen la materia orgánica por medio de enzimas, absorbiendo las sustancias nutritivas.

Por su parte, las bacterias son microorganismos unicelulares, de aproximadamente 1-2 µm de tamaño por lo que su identificación y visualización está acompañada del uso de microscopios. Las bacterias pueden ejercer dentro de las plantas un efecto benéfico o dañino. Las bacterias se caracterizan por colonizar las plantas a medida que estas van madurando. Las bacterias fitopatógenas viven por lo general cerca de las plantas que son atacadas por estas mismas y habitualmente no son patógenas para humanos y animales.

Los virus, por otro lado, son entes de carácter biológico pequeños y simples que causan enfermedades en las plantas. No están compuestos por células pero sí que viven de ellas, utilizan la energía y la maquinaria del hospedador. Debido a esto, el metabolismo de los organismos infectados se altera a tal grado que enferman. Los virus no matan a sus hospederos de forma directa. Sin embargo, desvían el metabolismo generando sustancias extrañas y alterando diversas funciones vitales e induciendo el desarrollo de síntomas. En las plantas, los síntomas pueden ser desde cambios de color hasta necrosis severa o muerte súbita de las plantas.

A continuación se exponen las ocho claves que harán que la población de estos microorganismos se vea diezmada considerablemente, apostando por un control total gracias a prácticas culturales simples, siempre apoyándolas con el uso de agua de riego ozonizada, la cual es una herramienta eficaz y sostenible.

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8 consejos para evitar patógenos en los cultivos

  • Evitar dejar restos de cultivos.
  • Desinfectar la maquinaria, sistema de riego, material de manipulación (tijeras de poda, etc.) y sustrato en caso de cultivo sin suelos.
  • Arranque inmediato de las plantas afectadas, evitando el contacto con las que las rodean.
  • Regar con agua ozonizada en continuo (0,2 ppm) y utilizar el sistema de sulfatación aplicando agua ozonizada con una concentración superior a 0,4.
  • Uso de doble puerta y mallas densas para evitar la entrada de vectores como la mosca blanca o los trips de cultivos anteriores.
  • Evitar la contaminación cruzada, relacionando cada material con su uso.
  • Comprobar antes de la siembra que las plántulas están libres de síntomas de virus o enfermedades.
  • Usar vestimenta desechable, tanto monos, guantes y calzas.

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