Comercio Justo: ¿Nuevo valor?

Comercio Justo: ¿Nuevo valor?

La llamada Economía del Bien Común busca la resignificación del rol de la empresa al enraizar su trabajo en una concepciónética. Cuál puede ser su impacto en las empresas del agro.

Comercio en Pisar, Peru
Comercio en Pisar, Peru

 

La Economía del Bien Común (EBC) es una propuesta impulsada por Christian Felber, sociólogo austriaco, que nos visitó recientemente (2015). Nos permite avanzar en la resignificación del sentido del actuar empresarial y, por tanto, hacia su dignificación, a darle la relevancia fundamental que tiene en toda sociedad y su impacto en el bienestar y felicidad de las personas y en el respeto por el entorno.

Dice Felber: “La esencia del modelo (de la EBC) es la resolución de la contradicción entre los valores que rigen los mercados, como el egoísmo, la avaricia y la irresponsabilidad, y los valores que permiten florecer nuestras relaciones humanas y ecológicas. Estos últimos valores son universales y forman parte de nuestras constituciones: dignidad, solidaridad, justicia, democracia. Los ´valores´ económicos, en cambio, no son valores constitucionales. La EBC propone resolver esta contradicción cambiando las dos principales reglas legales que guían el comportamiento de los actores económicos – afán de lucro y competencia – por otras dos: contribución al bien común y cooperación.”

Surge la pregunta, entonces: ¿Cómo podemos llevar a la práctica o “premiar” o favorecer a aquellas empresas que lo hacen bien y contribuyen al bien común versus los privilegios o ventajas que poseen aquellas empresas que no lo hacen bien y no contribuyen al bien común?

La EBC se nos presenta entonces como una interesante propuesta que, desde diversos ámbitos, queremos impulsar y apoyar, con el debido respeto y consideración a nuestra propia realidad como país y sociedad, generando los espacios y los puentes necesarios entre personas, empresas de diverso tipo y tamaño, organizaciones públicas y privadas, academia, consumidores y sociedad civil para que el actuar de la empresa, en general, pueda ser relevado adecuadamente y su significado revalidado para su plena aceptación y re-afecto por toda la sociedad.

PREMIOS Y MERECIMIENTOS

El camino hacia la EBC no es fácil. Sacar de encima conceptualizaciones tan arraigadas e internalizadas sobre una imagen de empresa que prevalece en nuestras mentes es complejo, pero es necesario volver a la raíz de qué es y qué han sido las empresas desde sus orígenes: una comunidad de trabajo con fines claros, fundada para la creación de valor para otros y para la obtención del legítimo beneficio que es la retribución por crear, por servir a la satisfacción de necesidades y al incremento del bienestar de los consumidores.

Estos objetivos implican comprender que el beneficio propio no puede ser a costa de otros, en base al trabajo inadecuado, utilitarista y sin respeto a la dignidad y seguridad de personas, al pago injusto, al aprovechamiento ilícito o a las promesas falsas de una felicidad “envasada”. En definitiva la re-significación del rol de la empresa pasa por enraizar su trabajo en una concepción ética, que genere guías de actuación claras y precisas, para orientar lo que se puede o no hacer en base a este marco de comportamiento de valores de respeto y transparencia en el actuar.

Las personas, y en particular los más jóvenes, van tomando mayores grados de conciencia en cuanto a que el trabajo ético trasciende a los productos y servicios que se ponen en el mercado. La buena noticia está dada por el creciente número de consumidores más responsables y conscientes, a los que ya no les da lo mismo comprar y consumir cualquier producto o servicio y comienzan a “premiar” con su elección diaria de productos y servicios a aquellas empresas que lo “hacen bien”.

Es decir, premian con su compra a aquellas empresas que fundan su trabajo en la transparencia, el respeto, el diálogo con las comunidades en que se sitúan, en cuidar el medio y el entorno y que buscan formas de cooperación en el mercado más que una competencia que se transforma, al fin, en trabajo en contra de otros en vez de un trabajo a favor del bien común.

La búsqueda de cooperación y sinergia entre empresas para aportar al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad es un plataforma para abordar aspectos como segregación y discriminación o desequilibrios en los niveles de ingresos, aspectos que contribuyen a diversos grados de frustración y que, en casos extremos, se constituyen en el caldo de cultivo para el incremento de la violencia o el escapismo que se observa actualmente en algunos sectores de la población.

El movimiento y el creciente número de empresas de Comercio Justo y de empresas B, son un ejemplo muy importante de expresión de que, no sólo se es posible ser social y étic

amente responsables sino que, además, es económica y socialmente rentable, contribuyendo a un necesario desarrollo sostenible.

EL COMERCIO JUSTO

El Comercio Justo, o FairTrade, es hoy una forma de enfrentar las relaciones comerciales en las que priman consideraciones de respeto, diálogo y transparencia en toda la cadena de producción hasta llegar al consumidor. Representa también, compromisos de largo plazo, en que los grupos de productores, generalmente más pequeños o vulnerables, son reconocidos y se les asegura una vida más digna gracias a que el consumidor puede reconocer, nítidamente, cuál es el resultado de su decisión de compra y si ésta, contribuye a un mejor desarrollo humano en que se respeten condiciones laborales, sociales y medioambientales adecuadas y responsables.

cuadro comercio justo

 

Si bien el Comercio Justo nació con orientación hacia los productores más pequeños, hoy el concepto se aplica a empresas de todo tamaño que adhieren a los valores que la sustentan. Lo rigen cinco principios básicos:

1) Acceso a mercado: Por medio de

l cual se logra un mejoramiento de las condiciones de vida y bienestar a grupos de pequeños productores.

2) Relaciones comerciales sostenibles: Promoción de esta producción desde países, regiones y localidades económicamente menos desarrollados

3) Desarrollo de capacidades: a través de la venta de productos elaborados por estos productores

4) Sensibilización de consumidores: Difusión de información

5) Contrato Social: Acercar lo más posible el productor al consumidor

ESTÁNDARES DE COMERCIO JUSTO

El Comercio Justo promueve 10 estándares, los cuales todas las empresas y organizaciones tienen que cumplir:

1. Creación de oportunidades para productores económicamente más desfavorecidos.

2. Transparencia y responsabilidad en aspectos de gestión y rendición de cuentas

3. Prácticas comerciales sostenibles

4. Pago de un precio justo y pago oportuno

5. No al trabajo infantil ni forzoso

6. No discriminación, equidad de género y libertad de asociación

7. Condiciones de trabajo seguras y sanas

8. Desarrollo de capacidades

9. Prácticas responsables que preservan el medioambiente y la biodiversidad

10. Promoción del comercio justo

Cada estándar dará lugar (dependiendo de los distintos sellos) a determinados indicadores que permitirán medir el grado de compromiso de la empresa u organización con el estándar en cuestión. Es decir, se determina qué tan completo o logrado está el objetivo que implica cada estándar.

BENEFICIOS DEL COMERCIO JUSTO

Los principales beneficios que ha reportado el comercio justo a los grupos de pequeños productores, agrupaciones o empresas son los siguientes:

a) Sentido de compromiso: El trabajo en Comercio Justo, a diferencia del comercio convencional, establece una relación de compromiso, de largo plazo, entre el consumidor, la organización que compra y promueve en el país o en el exterior y el productor.

b) Transparencia y colaboración: El traspaso de información y colaboración con miras a la construcción de capacidades entre los agentes permite a los productores o agrupaciones mejorar la conciencia del comprador / importador y consumidor final y, con ello, fomentar el desarrollo del productor y de nuevos productos.

c) Pre-financiamiento: Facilita las posibilidades de los pequeños productores de participar en el mercado internacional y, gradualmente, con igual esquema hacia el mercado nacional.

d) Pago de un precio justo: Un precio justo es el que ha sido acordado a través de diálogo y participación. Ese precio no sólo cubre los costos de producción sino que asegura una producción socialmente justa y respetuosa del medioambiente Este pago debe ser también oportuno, es decir a tiempo, y con igual paga a hombres y mujeres ante igual trabajo.

e) El Comercio Justo permite logar mercado adecuado a capacidades productivas más reducidas: Un acceso a mercados regidos por parámetros más consistentes y sólidos que la sola maximización de volúmenes y producciones.

f) Prima de Comercio Justo: Uno de los mayores beneficios, para productores más vulnerables, es la posible obtención de una prima o premio de comercio justo que no existen en el mercado convencional. Esta prima corresponde a un valor adicional que reciben los productores acreditados y que se destina a la financiación de un plan social, que es definido y decidido por los propios productores o trabajadores, para la realización de un proyecto que beneficia a la comunidad.

VENTAS GLOBALES

Las ventas globales de productos de comercio justo con Sello FairTrade, alcanzaron los €5.900 millones en el 2014. Esto es un 10% de crecimiento desde el 2013 aún en contexto de crisis económica no superada en Europa, de lo cual se puede deducir la actitud de fidelidad de parte de consumidores más conscientes y responsables.

Algunas de las categorías de productos más importantes, a nivel internacional, son el café, los plátanos, el azúcar y el cacao. Los países con mayores ventas de Comercio Justo son Inglaterra, Alemania, Francia, Suiza y EEUU. Más en específico, en Europa, el gasto promedio por habitante en productos de Comercio Justo fue €13,40 por año.

Desde la Coordinadora Estatal de Comercio Justo en España, se informa que los países donde el comercio justo genera más ingresos por habitante y año son Suiza (€44), Reino Unido (€32) y Finlandia (€29). También en EEUU la tendencia actual es un gran crecimiento de importación de productos de Comercio Justo, con casi 200 millones de toneladas importadas en el año 2014 y más de 5 millones de dólares pagados en primas.

Los desafíos que el Comercio Justo genera en las empresas serán abordados en profundidad en las próximas columnas, las que serán acompañadas de ejemplos de empresas que ya iniciaron el trabajo de reorientar sus valores y acciones hacia la economía del bien común.

Como conclusión a esta primera entrega sobre la nueva economía, está la apertura a la posibilidad de actuar sobre aspectos de relacionales en las empresas, no resueltos totalmente en las empresas del agro de Chile, tanto desde el punto de vista de las relaciones sociales, medioambientales y comerciales que afectan la imagen de las empresas al no contar con protocolos sustentables para abordar estas temáticas y esa es la buena noticia.

 

FUENTE

Comentario

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