California dice que un popular herbicida provoca cáncer

Pero tres de cuatro agencias de salud están en desacuerdo.

California alega que un pesticida común, el glifosato, provoca cáncer. Pexels

En 1913, tres años antes de que el Presidente Woodrow Wilson lo designara a la corte Suprema, Louis Brandeis escribió un artículo para la revista Harpers Weekly titulado “Lo que la publicidad puede hacer”. En él, el académico jurídico observaba que, “se dice que la luz solar es el mejor de los desinfectantes”. Creía que si la gente supiera sobre la corrupción o los riesgos asociados con ciertas industrias, estos patógenos sociales serían erradicados.

Fue un razonamiento similar el que llevó a los ciudadanos de California en 1986 a pasar el Acta de Agua Potable Segura y Prohibición de Tóxicos (mejor conocida como la Proposición 65). La ley no saca a los productos de las estanterías, pero hace que los fabricantes proporcionen una “advertencia clara y razonable” antes de exponer al público a sustancias que puedan provocar cáncer, defectos de nacimiento, u otros daños reproductivos.

La idea es que los individuos preocupados puedan escoger evitar tales productos, y si la cantidad de gente suficiente decide que los riesgos no valen los beneficios de un producto dado, pueda desaparecer de las estanterías, y ser reemplazados por alternativas más seguras. traducido por agriculturers.com. La lista de sustancias etiquetadas incluye, humo de marihuana (aunque comer marihuana está bien, para los estándares de California), acrilamida (que aparece en las tostadas, en papas fritas, y otras frituras), y a partir de esta semana, el glifosato, un popular herbicida (o matamalezas) más conocido como Round-up. Esta decisión fue tomada a pesar de que varias organizaciones de salud han dicho que el glifosato no provoca cáncer.

En mayo del año anterior, las Naciones Unidas lanzaron un informe en conjunto entre la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aseguraba de que era poco probable que el glifosato causara cáncer en seres humanos. Fue seguido algunos meses después por un informe de la EPA en el que también se aseguraba que era poco probable que el glifosato causara cáncer. Y estos dos informes seguían a otro informe de la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea que determinaba que el glifosato no provoca cáncer. Cualquier persona atenta a estos informes podría partir tranquilo con la idea de que el glifosato no causa cáncer.

Pero en marzo del 2015, antes de los tres informes mencionados, un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (AIIC), asociada con la OMS, clasificó al glifosato como posiblemente carcinogénico. En la jerga del riesgo de cáncer, el espectro va desde carcinogénico (que provoca cáncer), posible carcinógeno (podría provocar cáncer), no clasificable (no se sabe lo suficiente como para evaluar los riesgos), hasta probablemente no carcinogénico (probablemente no provoca cáncer). El estudio de la AIIC se hallaba en la línea entre casi-definitivamente-provoca-cáncer y casi-definitivamente-no-lo-provoca. traducido por agriculturers.com. Aquel informe provocó olas de choque, debido a que la empresa agrícola Monsanto fue la que de hecho introdujo al glifosato en 1974 ya que era menos tóxico (y con menor probabilidad de permanecer en el ambiente) que los herbicidas anteriores; los particularmente sucios químicos hechos famosos en el célebre libro de Carson llamado Silent Spring (Primavera Silenciosa). De hecho, se pensaba en un principio que el glifosato era menos tóxico que la cafeína. Un paseo por una tienda de insumos revela una variedad desorientadora de formulaciones de glifosato, diseñadas para el jardinero del hogar: geles, líquidos, fórmulas diseñadas para césped, fórmulas dirigidas a huertas de hortalizas.

El glifosato ganó una amplia atención en los 1990 cuando Monsanto desarrolló los cultivos genéticamente modificados (OMG), notablemente el maíz y la soja, diseñadas para tolerar el herbicida. Los dos productos, los cultivos modificados y el glifosato, se mezclaron en la consciencia pública, y aquellos que se oponían a los OMG también se oponían al glifosato (incluso cuando alrededor del 40 por ciento del uso del glifosato no está asociado a cultivos modificados genéticamente).

El glifosato no se usa sólo en cultivos modificados genéticamente. Pexels

Dicho esto, el 60 por ciento del glifosato sí se usa en OMG, debido a que los agricultores pueden rociar sus campos con glifosato y matar a todas las plantas indeseadas (malezas), dejando a sus cultivos indemnes. Y su mala reputación en la turba anti-OMG no ha impedido su ascenso en popularidad: un estudio del 2016 en la revista Environmental Sciences Europe encontró que desde 1974, se han utilizado un poco menos de 19 mil millones de libras de glifosato en el mundo, 20 por ciento de eso en los EEUU. Y dos tercios de eso ha sido usado en la última década. Los autores del estudio destacaron: “Ningún pesticida se ha acercado ni remotamente a tal difundido e intensivo uso en los EEUU”.

Dado su uso creciente y difundido, no es sorpresivo que el químico haya recibido una tonelada de escrutinio. Pero basados en toda la evidencia disponible, la EPA, las Naciones Unidas, y la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea, llegaron a una conclusión diferente que la AIIC, por unas pocas razones. La primera es que la AIIC tiende a ser un poco más conservadora en sus evaluaciones que las otras agencias. Los críticos dicen que la evaluación se centró en la toxicidad a cualquier dosis, en contraposición a las dosis que probablemente encontraríamos, ya sea como personas que consumen alimentos rociados con glifosato, o como agricultores. traducido por agriculturers.com. Y segundo, las agencias se enfocaron en distintas cosas para hacer sus evaluaciones. La Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea, por ejemplo, sólo se enfocó en el efecto del glifosato, mientras que la AIIC incluyó estudios que examinaron los efectos de productos que contenían glifosato. Es totalmente posible que algunas formulaciones de los herbicidas de glifosato dirigidas a consumidores, contengan compuestos dañinos, aunque es también posible que esos compuestos dañinos no sean el glifosato mismo.

Independiente de como todo esto se sacuda, Monsanto se ha comprometido a “desafiar agresivamente” la decisión. Cuando se trata del glifosato, hay evidencia que sugiere de que podamos estar preocupándonos por la cosa equivocada. traducido por agriculturers.com. El uso intensivo del glifosato puede no estar provocándonos cáncer, puede estar creando súper malezas. Las plantas están mutando para sobrevivir al químico. Lo que no las mata, las hace de hecho más fuertes. Los agricultores están acudiendo a herbicidas cada vez más tóxicos, o incluso están rociando varios tipos en cada campo, a medida que el glifosato pierde su efectividad.

Y mientras la evidencia existente dice que el glifosato no provoca daños en humanos, hay evidencia que sugiere que daña a las ranas en los sistemas acuáticos. Los pesticidas como el glifosato pueden escurrir a cursos de agua desde nuestros huertos cuando llueve.

A pesar de la cantidad mareadora de formulaciones de herbicidas disponibles en las tiendas, el desmalezado tradicional puede ser la mejor alternativa para huertos de pequeña escala, aunque sea más intensivo en trabajo manual. Pero si el riesgo de cáncer es tu principal preocupación, la decisión de California de etiquetar al glifosato no debiera encender el pánico.

 traducido por agriculturers.com.

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