Calentamiento global y producción de aceitunas

Los oleicultores podrían ser los únicos agricultores en observar un incremento de los rendimientos de sus cultivos y, por tanto, de Calentamiento global y producción de aceitunassus ganancias, en un mundo más cálido. A partir de un modelo climático regional, un grupo de investigadores liderado por Luigi Ponti, del centro de investigación ENEA en Roma, sugiere que el efecto del cambio climático global previsto para las próximas décadas en la producción del olivo mediterráneo será positivo.

Según sus responsables, la fuerza del nuevo estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), radica en la metodología adoptada. A diferencia de la mayoría de las investigaciones realizadas hasta la fecha sobre el impacto del aumento de las temperaturas en la agricultura, Ponti y sus colaboradores no tan solo han considerado la evolución temporal de las zonas de crecimiento de las oliveras (Olea europaea), sino que han evaluado los efectos de las variaciones en la temperatura y la humedad en su fisiología. En concreto, han analizado su crecimiento y rendimiento, la calidad de las aceitunas y los niveles de invasión de su principal plaga, la mosca del olivo (Bactrocera oleae).

A partir de estos datos, los investigadores han estimado que un aumento de la temperatura media de 1.8 ºC implica que, para el año 2050, el conjunto de la producción oleícola en la cuenca mediterránea experimentará un aumento por hectárea del 4,1 por ciento, lo que corresponde a un incremento en el beneficio neto del 9,6 por ciento. En el norte de África, la rentabilidad aumentará más del 41 por ciento. Además, en general, los cambios serán positivos en la península ibérica, Grecia, Francia e Italia; por lo contrario, en el Oriente Medio se espera una disminución en el beneficio del 7.2 por ciento.

Sin embargo, los resultados de Ponti y sus colaboradores sugieren que, dentro de los diferentes países, la situación no será homogénea, sino que cada zona presentará condiciones muy distintas. Si, por un lado, solo el 2 por ciento de las regiones del norte de África será afectado por una disminución de los beneficios, este porcentaje se eleva a 18 en el caso de la península ibérica, 21 en Francia e Italia, 23 en Grecia, los Balcanes y Turquía y 80 en el Oriente Medio.

En Italia y Grecia, por ejemplo, se prevé que las mayores pérdidas económicas afectarán a las explotaciones de olivares ubicadas en las zonas más fronterizas de cada territorio estatal (es decir, las que más padecen la carencia de redes de transporte y comunicación) y en las laderas. En el caso del Oriente Medio, en cambio, las más perjudicadas serán las regiones más predispuestas para la desertificación.

No obstante, los autores concluyen que en toda la Unión Europea la fuerza económica de las pequeñas y medianas empresas del sector oleícola se debilitará aún más a causa de las actuales políticas que fomentan los sistemas de producción intensivos y menos sostenibles desde el punto de vista ecológico.

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