Bioestimulante para cultivos agrícolas es la nueva tecnología licenciada por la Universidad de Concepción

Bioestimulante para cultivos agrícolas es la nueva tecnología licenciada por la Universidad de Concepción

Bioprotegens Innovation SpA, además de ser la licenciataria de la tecnología, es la primera Empresa de Base Tecnológica Universitaria (EBTU) nacida bajo el nuevo reglamento UdeC.

La innovación fue desarrollada por el académico de la Facultad de Agronomía, Dr. Ernesto Moya y su estudiante, la Ingeniero Agrónomo Yessenia Vega, quienes lograron la formulación a partir de dos bacterias con propiedades antifúngicas.

La investigación inicial fue financiada a través del programa “Valorización de la Investigación en la Universidad” (VIU), finalizado en agosto de 2019, y se enmarca en estudios anteriores seguidos por el Dr. Moya, quien buscaba bacterias capaces de controlar enfermedades. “Existían antecedentes de la habilidad promotoras de crecimiento de estas bacterias con actividad antimicrobial. Muchas veces los organismos biocontroladores activan mecanismos en las plantas, que se traducen en mejores rendimientos”, cuenta el investigador. “En función de eso, ya que teníamos bacterias con estos genes de producción de compuestos antibicrobiales, quisimos evaluar esa variable y tuvimos la suerte de encontrar que eran bastante activos y muchas veces superiores a lo reportado en la literatura”, indicó Moya.

El compuesto, denominado MaxGrowth, fue probado en ensayos de campo con cultivos de lechuga, papa, trigo y frutillas y en diciembre de 2019 se realizó una solicitud de patente. Sus principales beneficios son la disminución de costos para los productores, pues aumenta el rendimiento en un 35%, con un menor uso de fertilizantes químicos, mientras disminuye las enfermedades en un 50%, lo que se traduce en un menor número de aplicaciones de fungicidas. Yessenia Vega añade: “Al ser un producto biológico disminuye el uso de productos químicos que se asocian a problemas ambientales y a la salud. Todo esto porque posee tres mecanismos para lograr la promoción del crecimiento: solubilización de fósforo, producción de ácido indol acético (AIA) y generación de compuestos antimicrobianos”.

Los agricultores saben que el uso de fertilizantes implica un alto costo en la producción. Por otro lado, su uso es cada vez más restringido, dado que afectan la micriobioma natural de las plantas. “Reducir el uso de químicos en la agricultura se traduce en una mayor sanidad y en una mejor respuesta de las plantas a los tratamientos. En ese sentido, creo que los bioestimulantes colaboran en reducir la carga de compuestos químicos en el medio ambiente”, apuntó Moya.

La innovación UdeC ofrece una ventaja adicional: los microrganismos utilizados provienen de cultivos presentes en el sur de Chile, lo que le da una ventaja adaptativa al compararlos con productos importados que poseen microorganismos aislados de otros lugares. Vega sostiene: “Durante esta temporada estamos realizando pruebas en frutales y viendo otros usos. A futuro proyectamos validar el producto como fungicida y bactericida, dada su capacidad de producir antibióticos, enzimas líticas e inducir resistencia en plantas”.

La primera EBTU UdeC

El equipo de investigadores lleva años trabajando para crear soluciones sostenibles para la agricultura. Por ello, luego de obtener resultados positivos, tomaron la decisión de avanzar hacia la constitución como empresa, combinando la figura del académico con la del emprendedor. “Creo que es un desafío”, señaló el Dr. Moya, “Al pensar en cómo transformar una tecnología en una empresa, en un negocio, sales de ciertos cánones. Creo que también es una oportunidad para mejorar nuestra calidad profesional y generar nuevas alternativas y desarrollo de una investigación más aplicada, y que responda mejor a las necesidades de la industria o de los productores agrícolas” agregó.

Bioprotegens Innovation SpA se formó pocos meses después de la firma del nuevo reglamento que regula la creación de Empresas de Base Tecnológica Universitara (EBTU), que considera como tales a empresas en donde participa al menos un trabajador con contrato indefinido con la Universidad, en la que se utiliza, por vía del licenciamiento, tecnología generada en la UdeC, y que tienen la finalidad de explotar comercialmente dichas tecnologías en el mercado.

“El Reglamento que regula la creación de EBTUs es una potente señal que da la Universidad en relación a reconocer que este es un camino válido para los integrantes de su comunidad, que permite llevar al mercado nuevas soluciones basadas en resultados de la investigación universitaria. El reglamento regula aspectos de procedimientos, que implican, por ejemplo, un acompañamiento del equipo emprendedor brindado por IncubaUdeC, así como también una oferta de medidas de apoyo a las que este tipo de empresas puede acceder para favorecer su puesta en marcha y crecimiento”, detalló Sandra Araya, Directora Ejecutiva de OTL UdeC.

“El objetivo principal de la empresa es desarrollar productos que resuelvan problemas locales que las grandes empresas hoy en día no realizan”, explicó Yessenia Vega. “Chile posee uno de los 35 hotspots de biodiversidad a nivel mundial, suelos de origen volcánico y diversas condiciones climáticas, estas características permiten que los microorganismos chilenos posean características únicas a nivel mundial, como la bacteria que utilizamos para desarrollar MaxGrowth”.

Tras la firma de la licencia, Bioprotegens Innovation SpA continúa en la búsqueda de levantamiento de capital postulando a distintos fondos y programas, para avanzar hacia el empaquetamiento comercial del producto.

En una siguiente etapa, Vega y Moya esperan lograr implementar una planta de bioinsumos, con el apoyo de un socio comercial, dado el atractivo que despierta MaxGrowth entre quienes han visto su rendimiento. “Nos han contactado un par de empresas interesadas en comercializar ya el producto. Además, los agricultores con quienes hicimos ensayos y que observaron resultados interesantes lo han solicitado, porque es un producto económico, que ayuda al medio ambiente y da una diferenciación en el proceso de producción” finaliza Moya.

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