Aquí es donde deberíamos invertir para mantener a raya el hambre

El Día Mundial de la Alimentación de este año tiene el tema “Cambiar el futuro de la migración”. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural “. Centrarse en el vínculo entre la seguridad alimentaria y la migración es oportuno y está garantizado.

Es hora de una acción colectiva para desmantelar el círculo vicioso del hambre y la migración.

Hoy, el mundo enfrenta los flujos migratorios más altos desde la Segunda Guerra Mundial. El hambre y la pobreza, además del conflicto y la inestabilidad, son los principales impulsores de este fenómeno. La mayoría de los 763 millones de migrantes del mundo se han convertido en desplazados internos dentro de sus países de origen, reubicados en busca de alimentos y paz.

Para empeorar las cosas, el hambre mundial está aumentando de nuevo. Alrededor de 815 millones de personas se fueron a la cama sin comer o medio alimentadas en 2016, en comparación con los 777 millones del año anterior. Esta tendencia, si no se controla, dará como resultado un éxodo masivo de poblaciones rurales a las áreas urbanas, lo que podría desencadenar una catástrofe humana aún mayor.

La migración rural-urbana está intensificando la ya aguda escasez de trabajadores agrícolas, que se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la producción de alimentos en muchos países. Esto, a su vez, se traduce en una mayor emigración de las zonas rurales y el sector agrícola.

Del mismo modo, el cambio climático y la producción de alimentos también están conectados; el último sufre y contribuye al primero. Y no olvidemos que la base de recursos agrícolas se está reduciendo y la productividad agrícola está disminuyendo.

En este contexto, la pregunta más pertinente es, ¿dónde deberíamos invertir para mejorar la seguridad alimentaria y, de este modo, ayudar a frenar la migración?

En junio pasado, el ADB organizó un taller internacional sobre soluciones de conocimiento para la seguridad alimentaria y la transformación agrícola. La conclusión general fue que la agricultura como sector raramente se innova a sí misma, sino que se beneficia de otras ramas de la ciencia. Las nuevas oportunidades pueden provenir de nuevas tecnologías como drones o sensores remotos.

Sin embargo, el cambio a una agricultura de conocimiento intensivo enfrenta muchos obstáculos formidables. Los participantes en el taller identificaron 4 áreas prioritarias de inversión para superar estos obstáculos y promover la seguridad alimentaria.

Lo primero y más importante es que necesitamos conocimientos personalizados y una comunidad agrícola conocedora para impulsar la agricultura de conocimiento intensivo. Esto significa apoyar universidades y / o institutos agrícolas de alta tecnología, y proporcionarles a los agricultores las últimas innovaciones y el conocimiento para usarlos de manera efectiva.

Movilizar inversiones

ADB planea invertir alrededor de $ 400 millones en planes de estudio de desarrollo, laboratorios de apoyo, forjar alianzas con universidades de primer nivel y fortalecer los vínculos entre la academia y la industria en toda la cadena de suministro agrícola en varios países de Asia y el Pacífico.

En segundo lugar, los datos permiten una agricultura intensiva en conocimiento. Las empresas privadas están recopilando una amplia gama de datos que son pertinentes para la alimentación y la agricultura. Pero dado que los pequeños propietarios a menudo carecen de acceso a los datos, debemos invertir para construir redes de proveedores-usuarios apropiadas, accesibles y asequibles.

ADB trabaja actualmente para facilitar la transmisión de tecnología basada en datos desde la producción hasta la comercialización. También espera desarrollar con el sector privado un modelo de negocio para hacer que los servicios agrícolas basados ​​en datos estén disponibles para los pequeños propietarios.

En tercer lugar, la inversión también es necesaria en las etapas intermedias (procesamiento y almacenamiento) y en la etapa inicial (distribución y venta minorista) de la cadena alimentaria para reducir la pérdida posterior a la cosecha.

ADB está trabajando para movilizar más inversiones para desarrollar mercados mayoristas con infraestructura adecuada de logística, almacenamiento y calidad en instalaciones de pruebas de laboratorio, empaque y servicios de transporte. Esto conduce a una mejor conectividad entre los productores y los usuarios finales, como aprendió el personal del ADB durante una reciente visita a las cooperativas agrícolas en España.

Por último, pero no menos importante, el impulso principal para la agricultura de conocimiento intensivo implica la recopilación de datos, convirtiéndolo en información, convirtiendo la información en conocimiento, y finalmente los agricultores aplicando este conocimiento en el campo.

Es cierto que se necesita financiación en todos los niveles, pero ayudar a los agricultores con crédito es a menudo engorroso.

Para alimentar a la creciente población mundial, necesitamos invertir en alianzas entre proveedores de plataformas digitales e instituciones financieras para cerrar el acceso a la brecha financiera, por ejemplo, mediante el uso de TIC para realizar verificaciones de antecedentes en clientes y monitoreo de desempeño, o administrar préstamos electrónicamente.

Nuestros reiterados fracasos para reducir el hambre mundial demuestran que debemos hacer algo diferente para promover la seguridad alimentaria de forma que se reduzca la migración. La transformación de la actual agricultura intensiva en recursos a la futura agricultura intensiva en conocimiento es el camino a seguir.

Todos debemos unirnos para poder movilizar la inversión requerida en las áreas correctas para hacer posible esta transformación.

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