Analizan las estrategias para lograr cultivos resistentes a las sequías

Analizan las estrategias para lograr cultivos resistentes a las sequías

Científicos del Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG) han analizado las estrategias que se llevan a cabo para lograr cultivos resistentes a las sequías que, advierten, serán cada vez más frecuentes por el cambio climático, por lo que debe garantizarse el abastecimiento alimentario.

En un artículo que publica hoy la revista “Science”, los científicos del CRAG, que tiene su sede en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), han revisado las distintas estrategias biotecnológicas en experimentación para lograr hacer frente a la sequía, que, según ellos, “es la mayor amenaza de la agricultura”.

El artículo, que forma parte de un número especial de la revista dedicado a la sequía, avisa de que “existen cada vez más evidencias de que la frecuencia y la intensidad de la sequía están aumentando como consecuencia del calentamiento global”.

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en los países en vías de desarrollo, los más poblados, la sequía sola causa más pérdidas en los campos de cultivo que todos los patógenos juntos, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria.

Los investigadores del CRAG explican en su trabajo que, en condiciones de estrés hídrico, “las plantas se sirven de distintos mecanismos para evitar la pérdida de agua y sobrevivir”, unas estrategias naturales que incluyen cambios en el crecimiento y las raíces, el cierre de los estomas —pequeñas aperturas en las hojas—, y el avance de la fase reproductiva.

“Estos mecanismos que utiliza la planta para protegerse de la sequía moderada limitan su crecimiento y, en cultivos, reducen sustancialmente el rendimiento”, ha explicado la autora senior del artículo Ana I. Caño-Delgado, investigadora del CSIC en el CRAG.

Según los autores, las hormonas vegetales ácido abscísico (ABA), auxinas y brasinoesteroides juegan un papel esencial en la regulación de todas estas respuestas fisiológicas de la planta frente a la escasez de agua.

Los autores han revisado las distintas estrategias experimentales que la comunidad científica ha utilizado para lograr incrementar la resistencia a la sequía de las plantas modificando la señalización mediante estas hormonas vegetales.

Una de estas aproximaciones prometedoras es la que descubrió precisamente el grupo liderado por Caño-Delgado en 2018, cuando demostró que modificando la señalización por hormonas brasinoesteroideas en la planta modelo Arabidopsis thaliana a través de un receptor muy específico, el BRL3, se lograba obtener plantas más resistentes a la sequía sin afectar su crecimiento.

Los investigadores avisan de que, con el aumento continuo de la población mundial, que alcanzará los 10.000 millones de personas en 2050, se prevé que la producción de cultivos deberá duplicarse para satisfacer las necesidades básicas de la ciudadanía, mientras el agua dulce será cada vez más escasa.

Por eso, investigar cómo responden las plantas a la sequía y diseñar nuevas estrategias para el avance de la sanidad vegetal son prioridades esenciales para mejorar la eficiencia del uso del agua y garantizar la seguridad alimentaria futura.

Actualmente, muchos grupos de investigación están llevando a cabo estudios para hacer frente a este reto global.

“Algunos trabajos ya han logrado mejorar la resistencia a la sequía en Arabidopsis, tomate y trigo gracias a técnicas de biotecnología muy precisas, como la edición genética mediante CRISPR/Cas9 o la innovadora optogenética”, ha comentado Caño-Delgado.

Según la investigadora, la bioingeniería y el uso de bioestimulantes –como los imitadores hormonales–, se presentan como herramientas que ofrecerán nuevas estrategias para combatir la escasez de agua y hacer frente a las necesidades de la agricultura del futuro. EFE

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