Agro, blockchain, IoT y trazabilidad

Pronto desayunaremos cereales blockchain. Quizá ya hayamos comido un tomate IoT sin habernos dado cuenta. No se trata de alimentos con chips o antenas, sino de comida más segura gracias a la tecnología.

Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y la tecnología de cadena de bloques o blockchain han irrumpido con fuerza en la industria alimentaria. Su protagonismo se verá reforzado en los próximos años con el despliegue de las redes 5G, que permitirán conectar más objetos a internet, de forma más eficiente y con mayores capacidades de transmisión de datos.

La trazabilidad de un producto desde su producción hasta la cesta de la compra es clave en la seguridad alimentaria global. Hacerlo de forma transparente para todos los actores involucrados en la cadena y asegurar la protección de los datos es uno de los grandes retos de la industria. Pero la tecnología blockchain e internet de las cosas han venido a echar una mano.

IoT: datos para confiar en lo que comemos

Hablar de internet de las cosas es hablar de un puente entre el mundo físico y el digital. Para conectar objetos a la red entran en juego multitud de tecnologías, con particular importancia de la red móvil. Tal como señalan desde la consultora Deloitte, las grandes ventajas de la tecnología IoT residen en recoger datos del mundo físico, transformar esos datos en información útil y tomar decisiones en base a dicha información.

En la industria alimentaria, internet de las cosas significa poder medir y controlar todo lo que sucede en un invernadero. Seguir al milímetro la actividad pesquera y la acuicultura. O sensorizar los paquetes y los propios alimentos para asegurar que se mantienen en condiciones óptimas. En definitiva, recoger más datos para tomar mejores decisiones y estar más seguros de lo que comemos.

La agricultura conectada

Ejemplos de IoT en el sector alimentario hay muchos. A pesar de que la tecnología todavía está dando sus primeros pasos, la producción de comida y, en particular, la agricultura, ha apostado rápidamente por ella. De hecho, la agricultura conectada es uno de los mayores demandantes de soluciones IoT a nivel global.

En España, donde se concentra buena parte de la producción agrícola europea, internet de las cosas tiene especial presencia en el campo 4.0. En los invernaderos, de la mano de empresas como Hispatec, se monitorizan desde todos los parámetros ambientales hasta las cantidades de agua y fertilizante que consumen las plantas. En las explotaciones agrícolas extensivas, como los viñedos, la conectividad de las plantas y su entorno están a la orden del día.

Todo esto permite saber en tiempo real y de forma precisa el estado de la producción. No solo eso, sino que se mantiene un registro concreto de los alimentos. Una información que es básica para la seguridad alimentaria. Y que, gracias a la tecnología blockchain, está cambiando la forma en que la industria entiende la trazabilidad.

Blockchain y seguridad alimentaria

Una vez que tenemos los datos recopilados, la siguiente pregunta es qué hacer con ellos. La respuesta es múltiple. Pero una de las soluciones que más peso ha ganado recientemente ha sido utilizar esa información para avanzar en un sistema de trazabilidad global y transparente. Es decir, que esté donde esté el producto, ya sea en un contenedor de transporte, en el almacén del distribuidor o en el supermercado, se pueda repasar su recorrido. Seguir su historia desde que era una semilla o una cría.

Para ello, la tecnología aliada es blockchain. La cadena de bloques, una base de datos distribuida, descentralizada, que no requiere la intervención de intermediarios y muy segura (gracias a su cifrado). Utilizar blockchain en la trazabilidad de alimentos permitiría saber, por ejemplo, la historia detrás de esa etiqueta de comercio justo en los cereales. O recorrer el camino que han seguido los plátanos hasta llegar a la cesta de la compra. Y, sobre todo, conocer todos los detalles que aseguran la seguridad de los alimentos que vamos a vender o consumir.

El caso de Carrefour, Coren e IBM

Varios gigantes de la alimentación, como Walmart, han apostado por la trazabilidad alimentaria mediante blockchain. En España, el caso más paradigmático es el de Carrefour y Coren, una de las mayores cooperativas agroalimentarias del país, con sede en Ourense. En colaboración con IBM, presentaron a finales del año pasado un sistema de trazabilidad alimentaria blockchain en uno de sus productos avícolas.

Tal como señalan desde IBM, blockchain permite acceder a una base de datos segura y distribuida en bloques “con el historial de todos los actores de la cadena y sus intercambios durante la creación y distribución de un producto”. Esto permite gestionar la información de manera transparente y segura. Así, tanto el consumidor final como el distribuidor/vendedor pueden confiar en que conocen todos los detalles de lo que están comprando.

En definitiva, se trata de utilizar la tecnología para mejorar la seguridad alimentaria y las garantías sanitarias, al tiempo que se refuerza la confianza de los consumidores en el sistema de alimentación. Conectividad, datos, transformación en información de valor y comunicación para avanzar hacia un futuro más eficiente, sostenible y seguro.

Autor: Juan F. Samaniego

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