Agricultura urbana: el futuro alimentario

Agricultura urbana: el futuro alimentario

La producción de hortalizas, ganadería y pesca a pequeña escala es una alternativa viable para proveer alimentos frescos y a buen precio en las ciudades

546239_359273714131837_347031708_n

Dado que en la actualidad aproximadamente 60% de la población mundial vive en núcleos urbanos, tendencia que aumenta año con año, una de las alternativas alimentarias que cada vez cobra mayor fuerza es la agricultura urbana.

Se trata de la práctica de la horticultura, ganadería y pesca a pequeña escala dentro o en los alrededores de las ciudades. La tierra utilizada puede ser privada, pública o residencial, para lo cual se aprovechan balcones, paredes o techos de edificios, calles o antiguos lechos de ríos.

Proporciona granos, raíces, hortalizas, hongos, frutas, animales, así como aves, conejos, cabras, ovejas, vacas, cerdos, pescado, e incluso productos no alimentarios como plantas aromáticas, medicinales y ornamentales.

Uno de los cultivos más recomendables en la agricultura urbana es el de las hortalizas, pues tienen un ciclo de producción corto y algunas se pueden recolectar a los 60 días de sembradas. Los huertos pueden ser hasta 15 veces más productivos que las fincas rurales, por lo que un espacio de un metro cuadrado podría proporcionar 20 kilos de comida al año.

Es por este motivo que la agricultura urbana puede contribuir de manera significativa a la seguridad alimentaria de las familias, sobre todo en tiempos de crisis, al asegurar e incrementar la cantidad de alimentos disponibles y proveer de frutas y verduras frescas a los habitantes de las ciudades, sobre todo a la población de menores ingresos.

La producción puede ser consumida por los productores o venderse en tianguis, y puesto que estos alimentos producidos requieren menos transporte, envasado y conservación, pueden abastecer a los mercados cercanos con productos más frescos a precios accesibles.

Por el lado de los productores, la agricultura urbana puede dar empleo e ingresos a mujeres y otros grupos menos favorecidos en cuanto al cultivo, suministro de insumos y comercialización.

Entre los retos para desarrollar niveles de producción sostenibles están la aplicación de nuevas tecnologías (principalmente las relacionadas con la agricultura orgánica e hidroponía) y la reorganización de la producción y comercialización.

Sin embargo, en muchos países, este tipo de agricultura no tiene injerencia en las políticas agrícolas y la planificación urbana, por lo que los productores operan a menudo sin permisos, pues no reciben asistencia o supervisión gubernamental.

Esto ha ocasionado la utilización de terrenos baldíos como huertos clandestinos, en los cuales no puede asegurarse la calidad de las aguas utilizadas para el riego. Otro problema es que su gestión va más allá de lo agrícola, convirtiéndose en parte del desarrollo urbano.

No obstante, si se tratan adecuadamente para su reutilización agrícola, las aguas residuales pueden ser ideales para la agricultura urbana, en tanto que el adecuado control de plaguicidas y el uso de semillas mejoradas podrían ser la opción que complemente la seguridad alimentaria que muchos países como el nuestro requieren.

Beneficios de un huerto en casa

  • Mayor calidad de los productos
  • Asegurar la soberanía alimentaria
  • Evitar el uso de agroquímicos tóxicos
  • Aportar a la economía local y familiar
  • Aprovechar el agua de lluvia y la luz solar
  • Conectar al ser humano con la naturaleza

FUENTE: Periodistas NMX

Deja un comentario