Agricultura latinoamericana, gran potencial y grandes desafíos

Responsable del 16 por ciento de las exportaciones y del cuatro por ciento de las importaciones del comercio agrícola mundial, Latinoamérica encara grandes retos para aprovechar su gran potencial productivo y alcanzar el desarrollo sostenible.

Según un estudio de varios organismos internacionales, esa región liderará el aumento de la producción agrícola hasta 2025, con una tasa anual de crecimiento del 1,8 por ciento.

Sin embargo, será necesario en el área latinoamericana y caribeña reducir pérdidas anuales de productos del campo (un tercio de la producción mundial se desperdicia hoy), mayor explotación del riego y particularmente de los suelos.

Por ejemplo, en países fruticultores del área se han detectado pérdidas anuales estimadas en 100 millones de dólares por enfermedades y plagas que afectan los cítricos, el banano, melones, aguacates, guayabas, uvas, peras, ciruelas y otros.

En cultivos como el maracuyá se han reportan daños de hasta el 24 por ciento en algunas naciones.

Según expertos el ataque de plagas, malezas y enfermedades puede ocasionar pérdidas desde 27 hasta más del 50 por ciento, por lo cual un antídoto para este mal lo constituye el uso de tecnologías de protección de las plantas.

Es así que mediante plaguicidas adecuados, la implementación de técnicas de riego y de semillas resistentes a la sequía, y de cuidado y explotación eficiente de los suelos, resulta posible duplicar los rendimientos actuales.

De hecho la aplicación de la tecnología ha contribuido al crecimiento agrícola en la región en los últimos tiempos. Basta en este sentido referir que sus exportaciones agrícolas ascendieron desde el ocho hasta el 23 por ciento en las dos décadas más recientes, de acuerdo con datos del Banco Mundial.

A nivel global esta región está entre las que mayor volumen de alimentos aporta, lo cual se aprecia en que produce el 80 por ciento del banano, cerca del 60 de la cantidad total de café, el 30 de la carne y el 36 de la soya.

Datos de la Asociación Latinoamericana de Integración y la Comisión Económica de América Latina y el Caribe indican que el sector agrícola de esta zona geográfica asume el cinco por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), el 23 de las exportaciones y emplea el 16 por ciento de la población ocupada.

No obstante estos avances, el área tendrá que vencer grandes retos, entre los que destacan lograr mayor inversión extranjera y de disponibilidad de agro-tecnologías y avanzar hacia el desarrollo sostenible.

En primer lugar tendrá que trabajar en el relevo generacional, ya que la población rural desde 1960 disminuye significativamente por el fenómeno de la urbanización.

Aunque es real y evidente el gran cúmulo de posibilidades productivas de Latinoamérica y el Caribe, esta región encara como limitantes, además, planes a corto plazo versus políticas de Estado a largo plazo y escasa inversión en infraestructura (riego, camino y otras obras).

También enfrenta incipiente investigación local, ausencia de asesoría técnica, ineficientes cadenas de valor, poca educación en buenas prácticas agrícolas y debilidad en los procesos de empoderamiento de la mujer.

Estos desafíos están relacionados con no pocas limitantes existentes hoy, como carencia de regulaciones claras para la implementación de tecnologías, agendas políticas que crean problemas donde no hay y falta de transferencia efectiva y democrática del conjunto de técnicas.

A ello se suma la insuficiente conciencia del ciudadano urbano acerca del valor de la agricultura y su importante papel en la producción de alimentos y en la solución del hambre en la región, que golpea a cerca de 30 millones de personas.

PAPEL DE LA CIENCIA Y LA TÉCNICA

Indudablemente la ciencia y la técnica desempeñan un papel esencial en el ascenso de la producción en el sector.

Vale destacar que entre 1960 y 2004 el PIB agrícola mundial creció dos por ciento anual, superior al aumento de la población, del 1,6.

Ese resultado fue posible en gran medida por la aplicación de técnicas de irrigación más eficientes, variedades perfeccionadas de los cultivos, fertilización apropiada, protección de plantas agrícolas y mejores prácticas productivas.

Latinoamérica necesita además adentrarse en la llamada agricultura de precisión, que incluye la automatización e informatización, la trazabilidad, el uso de sistemas GPS en el monitoreo del rendimiento, la fertilización y la siembra, y otras técnicas novedosas que multiplican las cosechas.

Sin embargo, la región solo logrará el máximo aprovechamiento de su potencial productivo con el alcance de la verdadera y efectiva integración económica y política que han defendido durante largos años sus más preclaros líderes revolucionarios.

FUENTE

Deja un comentario